Testigo directo | Domingo de rebajas La inestabilidad del tiempo y el principio de mes hizo que cientos de personas se sumasen a la fiebre de las gangas y llenasen las principales zonas comerciales de Vigo
02 jul 2006 . Actualizado a las 07:00 h.Desde las siete de la mañana ya estaba Fernando preparado en su casa. Ayer fue para él el primer día de rebajas, porque trabaja como voluntario de protección civil y no pudo saborear las primeras gangas puestas a la venta el sábado. Por su parte, Raquel, que trabaja en la zona de perfumería de unos grandes almacenes, también tenía apuntado en la agenda el primer domingo de rebajas, pero en este caso detrás del mostrador. Y ayer se cruzaron, Raquel y Fernando, y quizá por última vez en su historia, mientras un grupo de alboratadas comparadoras estaba discutiendo acerca de la necesidad de comprarse o no un biquini de 45 euros. La benjamina del quinteto que menos que tenía unos 60 años. Vigo se rindió en cierto modo al primer domingo de rebajas, en parte porque la inestabilidad del tiempo no aseguraba una jornada tranquila en los arenales, aunque desde luego sí calurosa, porque el termómetro se situó en cerca de los 26 grados en algunos momentos. Con todo, la sensación térmica era superior durante muchos momentos de la jornada. Los nubarrones grises en el horizonte disuadieron a cientos de personas de acercarse a las playas y darse baños de sol y de agua marina. Y la otra gran razón es que al ser principio de mes los bolsillos están llenos de euros, o al menos no tan vacíos como el día 10. Esto hizo un cóctel explosivo para los cientos de trabajadores que tuvieron que presentarse en el primer domingo de rebajas del verano para trabajar como si fuese un lunes. Más de uno no lo llevó con buen humor. «Hay veces que la gente pierde los modales y la educación, y he visto que se gritan con cosas como yo lo vi primero pero estaba buscando el dinero y me despisté y cosas así», explica Lino, depedniente de unos grandes almacenes. Pero la fiebre compradora, que mayoritariamente ataca los comercios de ropa y calzado, también se ceba, aunque quizá por despiste con otros artículos. Es el caso de una pareja de O Calvario, que fue al centro en busca de marisco para celebrar que Hacienda las ha devuelto algo más de 2.000 euros en la declaración de la renta. Qué cosas.