Un buen plan

VIGO

IN VICUS | O |

30 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

El largo calvario al que se está sometiendo a los impulsores y defensores del PGOM parece que no se va a terminar tan pronto como éstos esperaban. La petición de documentación que ha hecho la Consellería de Política Territorial ha interrumpido el plazo legal que tenía la Xunta de Galicia para pronunciarse sobre el PGOM, de tal forma que, las previsiones más optimistas sobre su aprobación no se sitúan antes de finales de año, eso, si no resulta que la exigencia de la Dirección General de Ferrocarriles, impone una modificación sustancial para incluir la estación del AVE, porque, en este caso el retraso sería de un par de años, por lo menos. Uno no puede dejar de sentirse reconfortado al comprobar que la Administración Autonómica es tan rigurosa a la hora de reclamar documentación complementaria a las instituciones como lo es con los ciudadanos de a pié, eternos sufridores de una burocracia que, en los tiempos que corren resulta anacrónica y farragosa. Por otra parte, el hecho de que se pidan informes que se echan en faltan indica que, al menos, los funcionarios responsables de revisar el PGOM se han enfrentado a un expediente inmenso, que sólo por su volumen asusta. Cuestiones todas de forma, pero no de fondo, y es ahí en donde hay que sumergirse porque, al margen de los intereses individuales y sus alegaciones particulares, la base de la repulsa que provoca el Plan General de Ordenación Municipal que no se ha redactado teniendo en cuenta consideraciones de desarrollo sostenible, protección medioambiental, urbanismo para el ciudadano y racionalización de las infraestructuras, sino que se ha hecho para y por los especuladores. Necesitamos un plan, sí, pero uno bueno de verdad.