Mejorando con los años

VIGO

Crítica | Concierto de Lluís Llach

12 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

La madurez le sienta bien a Lluis Llach. A punto de ser sexagenario (acaba de cumplir 58 tacos), en vez de devenir en el viejo cantautor pelma contador de batallitas de la dictadura que estaba abocado a ser, la empatía le ha hecho ganar adeptos. Casi se diría que el compositor envejece mucho mejor que su público. Al menos, demuestra tener sentido del humor, que no abunda, y su apariencia tímida y su suave forma de contar le convierten en un tipo «riquiñísimo». En el concierto que ofreció el jueves en el Centro Cultural Caixanova organizado por los Amigos da República, (que «no es un sentimiento de nostalgia sino un sueño de futuro», dijo), consiguió que el ritmo musical meditarráneo pesara más que el discurso político, gracias a una rica instrumentación y una gran banda con guitarras, saxo, clarinete, batería, acordeón, contrabajo y violonchelo. Hasta parece que canta mejor. Nunca ha destacado por su gran voz, sino por su compromiso músico-social, pero ahora se le escapan menos discursos manidos y menos gallos aún cuando sube el tono lírico engolado. Habló mucho, entre canción y canción, hilando unas historias con otras (y haciendo del recital un ameno y razonado viaje por los temas que más le interesan ahora: de su infancia en su pueblo a la manipulación mediática, del mar al sexo («lo toco poco», aseguró), y del deseo al vía crucis estatutario («ahora venís vosotros. Os acompaño en el sentimiento». Empezó por Geografía , siguió por esa Nube blanca que popularizó Ana Belén en castellano, y fue dibujando un mapa reflectante de recuerdos propios y ajenos salpicados de aplausos hasta llegar a los bises en los que cayeron clásicos como Viatje a Ítaca . El artista empezó hablando en el idioma de Rosalía hasta que decidió dejar de hacerlo «por si se levanta de la tumba», aunque leyó la traducción al gallego de cada tema. Lo peor: las dos composiciones (la primera de premonitorio título), que le inspiró el estatuto catalán: A poc a poc y Tossudament alçats (un tostón que se podía haber ahorrado porque está entre lo menos interesante de sus creaciones sonoras, a la escasa altura de otro tema que rescató de un cajón donde llevaba 30 años perdido y que mejor lo hubiese dejado donde estaba).