Modelos arquitectónicos

La Voz

VIGO

Tarea bien encomiable, ya que no en todos los sectores hay tan buen rollo. Eso si que es talante. Lo digo porque no me imagino a Zaplana, pongamos por caso, reconociendo los méritos políticos de María Teresa Fernández de la Vega, por poner un ejemplo. La parte más gorda del mérito la tiene Ascensores Enor que, desde el pasado año, se ha propuesto premiar las mejores construcciones que se hayan hecho, no sólo en Galicia, sino también en Castilla-León, Madrid y Portugal. Ya de puestos... Ya contaba ayer que, con tal motivo, media docena de reconocidos profesionales (Gallego Jorreto, Sánchez Lampreave, Javier Blanco, gonçalo Byrne, Emilio Tuñón y Carlos Quintans) se encerraron el jueves para discutir (es un decir) qué edificaciones recién salidas del horno se merecen los galardones. La cosa no debió de resultar fácil porque el encierro no terminó hasta ayer en que, al final, hubo fumata blanca. Bueno, clarita. Porque para conocer el resultado último de las deliberaciones habrá que esperar hasta el 13 de noviembre. Hasta ese día sólo los seis encerrados sabrán cuáles son los proyectos ganadores. Que no sé si serán capaces de guardar el secreto tanto tiempo. Lo que sí se ha trascendido es la lista de finalistas. Veinte en total. Por la parte que nos toca (en Vigo, digo), hay dos edificios candidatos al premio. Se trata de la nueva de Minas, y la tienda de muebles Sirvent. El primer proyecto lo firman al unísono César Portela y Gabriel Santos, en tanto el segundo lleva la marca de Alfonso Penela. Lo cierto es que en los respectivos estudios de unos y otro (sobre todo en el de unos) hace años que no falta curro. Sobre gustos no hay nada escrito, pero algo tendrá el agua cuando la bendicen. Lo digo porque las filias y las fobias son muy personales. Eso. Por segundo año consecutivo. En este caso no haré el símil del agua, ni siquiera la bendita, para evitar suspicacias. Porque el premio ha sido para un vino. En concreto el albariño Laxas. Ha sido en el transcurso del concurso internacional Wine Masters Challenge, que acaba de celebrarse en Estoril. El caldo de la bodega arbense se batió el cobre con otros 3.711 de todo el mundo. Tras una primera criba, pasaron a la final 1.146. Las cifras dan una idea de lo bueno que hay que ser para subir al podio. Felicidades. En este caso teatral, en la modalidad de música. Se lo ha adjudicado Antón L. Pulido. Ojo, no confundir con el pintor. Nótese que he puesto una L con punto para diferenciarlo de su progenitor. El reconocimiento llegó en los María Casares de la mano de Vento mareiro, obra que intepretó el cuarteto Caramuxo. Antón L. Pulido compagina la tarea de compositor con la de profesor de música. Hace dos años estrenó en el Marco una de sus últimas obras, Reload.