Aprendices de mandarín

E. V. Pita VIGO

VIGO

M. MORALEJO

Reportaje | Nueva demanda lingüística Alumnos de la Escuela de Idiomas ya han recogido centenares de firmas para que las aulas impartan chino y japonés; el problema es que es difícil encontrar a profesores nativos

21 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

¡Ni hao! ¡Konnichiwa! Con este saludo podría empezar el profesor sus clases de chino o japonés en Vigo si los alumnos de la Escuela de Idiomas consiguen reunir las firmas necesarias para convencer a la consellería de Educación de la demanda de estas dos lenguas orientales. Ayer mismo, en el vestíbulo de la Escuela, aparecían en una mesa dos carpetas con cientos de firmas de interesados en que apoyan que se imparta el idioma. Una nota explicativa argumentaba que el chino es el idioma más hablado en el mundo y daba cifras del crecimiento económico de este país oriental. No sólo eso, sino que muchas comunidades chinas se han asentado en la mayoría de los países del mundo, sobre todo en Estados Unidos, donde ya son más de 1,3 de habitantes de origen asiático. El japonés, por su parte, tiene casi tantos hablantes en Internet como el español, lo que le convierte en un idioma de gran influencia. El nuevo crecimiento económico en la isla le avala como un lenguaje usado en los negocios. Cursos no oficiales Desde hace dos años, la asociación de alumnos veterano de la escuela, coordinada por el profesor Basa, entre otros, ha implantado cursos todos los sábados de chino y japonés. Las clases completan 30 horas de aprendizaje y al término de las cuales los alumnos no oficiales obtienen un diploma acreditativo de asistencia. En las dos convocatorias, anuales ambos idiomas han reunido una media de 30 alumnos por aula. El problema, según comentan algunos responsables, es la dificultad de encontrar profesores nativos de chino, ya que los trabajadores de restaurantes o cadenas a todo a cien tienen miedo de incurrir en alguna irregularidad laboral. En la ciudad sólo hay una profesora de este idioma disponible. Por motivos de horario, sólo puede impartir el nivel básico en el que enseña frases escritas en pyging, un alfabeto latino que transcribe la pronunciación. La verdadera dificultad de este lenguaje hablado por 1.500 millones de personas es la pronunciación de los cuatro tonos de cada vocal que convierten a los turistas en objeto de rechifla por el doble sentido de las palabras según las acentúen. Respecto al japonés, el primer nivel es suficiente para que un alumno sea capaz de leer un cómic manga o los ingredientes de un paquete de pescado congelado.