«La soledad elegida siempre está bien»

VIGO

Entrevista | Lola Herrera La veterana artista protagoniza hoy y mañana en Vigo junto a su hija, Natalia Dicenta, la obra «Solas», basada en la película de Benito Zambrano

20 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

Tras pasar por varias ciudades gallegas, la obra Solas llega a Vigo con dos funciones en el Centro Cultural Caixanova (hoy y mañana a las 20.30 horas). Lola Herrera es, junto a su hija Natalia Dicenta, la protagonista de este drama que filmado por Benito Zambrano, alcanzó un más que notable éxito para el cine español hace cinco años. La adaptación teatral de Antonio Onetti, dirigida por José Carlos Plaza, es absolutamente fiel a la historia que el cineasta granadino escribió para la pantalla grande. -« Solas» es una obra dura. Casi tanto o más como un clásico en su repertorio, 5 horas con Mario... -Son dos cosas muy distintas, pero vamos, Solas es un retrato de una sociedad desfavorecida y la verdad es que es bastante dura, sí. - ¿Vio muchas veces la película para preparar la obra o no suele ser éste su método? -No. Yo prefiero no hacerlo así. Ví la película cuando se estrenó, me gustó muchísimo, me zarandeó, y fíjate, con los años, quién me iba a decir que me iba a llegar a mí la posibilidad de hacer esto en teatro. Y cuando llegó me puse a ensayar con José Carlos Plaza y con todo el equipo. Yo creo que lo mismo que yo hizo el resto, que es ponerse a trabajar sobre el texto que teníamos y contar nuestra historia, no imitar nada ni hacer lo que ya estaba hecho, sino hacer con un director fantástico nuestra propuesta desde el teatro. - ¿Quien haya visto la película se quedará igual de «tocado» con la versión teatral? -Por lo que sé desde que estamos haciendo la función, desde febrero del año pasado, es que es aún más directo. Es la misma historia, pero en vivo. Es decir, son las cosas muy iguales y muy distintas a la vez. La gente sale muy zarandeada de ver la función y responde de una manera absolutamente maravillosa. Estamos muy contentos. - A usted le gusta la soledad, pero la obra habla de una soledad muy diferente -Por supuesto. La elegida siempre está muy bien. Las que son malos rollos son las soledades impuestas y, verdaderamente, mi soledad no tiene nada que ver con la que tiene Rosa, mi papel en la ficción. - ¿Cómo lleva trabajar con su hija? -Es estupendo, porque trabajar con gente buena es maravilloso y mi hija es una actriz maravillosa. No hemos trabajado casi nunca juntas porque no hemos coincidido ni lo hemos buscado ninguna de las dos, pero cuando me ha tocado lo he disfrutado muchísimo. En este caso, viendo cómo se desenvuelve en este personaje terrible con el que hace un trabajo fantástico. - Por otra parte debe ser un poco cortante actuar en familia... -Es que cuando uno hace teatro no lo ve nada raro. Es lo más normal porque cuando sales al escenario tú no eres tú, eres otra. En este caso está el guiño de que detrás está otra que conoces, pero vamos, ¡una está a lo que está!. - Aunque esa otra también le llame mamá... -No, en la función me llama madre más asperamente. Ella como Natalia es muy amorosa, pero su personaje, no. - Es inevitable preguntarle por con Galicia, aunque ya haya vendido la casa que tenía en Porriño. ¿Cómo fue su descubrimiento de esta tierra mucho antes de que fuera un destino turístico? -Para mí nunca fue turístico. Me gustaba Galicia por muchísimas cosas y tuve que dejar la casa porque no podía venir, sobre todo desde que murió mi padre. Cuando él vivía mi madre y él estaban aquí 6 u 8 meses y cada vez que podíamos veníamos. Después se hizo complicado. La vendí y me quité un peso de encima porque todo lo que la había disfrutado se convirtió en una preocupación. Ahora voy a hoteles o ver a los amigos. De todas formas, la casa la tiene una gente que estoy encantada de que la tenga.