CONTRAPUNTO
03 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.HUBO UN tiempo en que, medio en serio medio en broma, teníamos que darle la razón al grupo Siniestro Total. Los vecinos del otro lado de la raia nos acercaron el gas procedente de Argel, llevaron su autopista hasta la frontera antes de que llegase la AP-9 y nos trasladaron gratis en taxi al aeropuerto de Oporto. En aquellos momentos mirábamos con enojo a Madrid y soltábamos: «¡Menos mal que nos queda Portugal!». Pero ahora que la Unión Europea deja de soltar pasta y las vacas se vuelven flacas, descubrimos que ellos tampoco han hecho bien los deberes. Tienen disparada la tasa de paro, carecen de hidroaviones para combatir los incendios y suspenden los proyectos de AVE. Que se ahorren el tren a Salamanca y a Huelva tiene un pase, pero que se olviden de Galicia es un golpe imperdonable. Sin alta velocidad Vigo-Oporto y con un Corte Inglés en Gaia, la eurorregión se va al carajo.