Ordenanza para la convivencia

La Voz

VIGO

IN VICUS YASHMINA SHAWKI | O |

24 oct 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

¿CUÁNTAS veces al caminar por la calle tenemos que apartar la vista porque hay alguien orinando en una esquina? ¿O al pasar por zonas de botellón se hace necesario esquivar los cascos y algunos restos orgánicos que evitaré describir? ¿O se observa en las aceras a algunas mujeres ofreciendo sus servicios sexuales? ¿O detenidos ante un semáforo uno tiene que enfrentarse a un limpiaparabrisas callejero quien, a pesar de ser advertido de que no queremos sus servicios, asalta nuestro vehículo para obtener unas monedas? ¿O al avanzar apresurados pisamos, sin darnos cuenta, las heces de un perro? Si reflexionamos un poco no es fácil ejercer un derecho tan básico como es el de transitar tranquilamente por la ciudad. La cuestión se complica cuando se va acompañado de un niño al que debemos educar para que, precisamente, no se comporte de forma tan poco considerada. Los buenos modales, el respeto al prójimo, la higiene, no son ni cuestiones baladíes ni trasnochadas son, simplemente, básicas para que la convivencia y la salubridad en lugares habitados por muchas personas resulte aceptable. Las ciudades grandes son agresivas por naturaleza. El tráfico excesivo, la contaminación, las prisas hacen que vivir y moverse no sea fácil. Si a ello añadimos comportamientos poco respetuosos la convivencia resulta poco menos que imposible. Por ello, aunque polémicas, ordenanzas como la promulgada en Barcelona hace unos días son tan necesarias y debieran de ser imitadas por otros ayuntamientos incluido el de Vigo.