En directo | Pruebas de acceso a la Universidad El secretario de la comisión de Económicas, José Montero, prepara las maletas para disertar en el Instituto Cervantes de Nueva York sobre El Quijote, junto a Antonio Muñoz Molina
14 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.«No dejan prestarnos el teepex», se queja Teo Guimerans, un fibroso estudiante del Instituto María Soliño de Cangas. Está muy flaco y no tiene demasiado aspecto de deportista, pero las apariencias engañan, en junio suspendió cinco asignaturas pero las ha superado como un atleta y quiere estudiar Inef. Guimerans es uno de los 690 estudiantes que se presentó ayer a las pruebas de selectividad en el campus de Vigo. Hubo algunas bajas. Pánico escénico. No se controla sólo el tráfico de sustancias que eliminan huellas sino también las mochilas y los móviles. «Hay varios profesores vigilando y las clases son escalonadas, así que es muy complicado copiar», relata un estudiante. En la comisión de los exámenes, en la facultad de Económicas y Empresariales, dos clásicos en la organización: José Montero, profesor de Literatura y José Nicanor Alonso, profesor de Matemáticas en la facultad anfitriona. Nicanor reparte los cheques. No es que el presidente de la comisión haga de Papa Noel sino que le toca distribuir las dietas. Van por kilometraje. Una de las profesoras que recibe su papel al portador es María José Iglesias, ex miembro de la corporación municipal de O Porriño y, ante todo, profesora de Dibujo Técnico. Ha venido con cinco alumnos del IES Ribera do Louro. «Estaban nerviosos, nos sabían muy bien qué les iba a tocar. Tampoco es tan difícil. Yo siempre les quito hierro», cuenta esta profesora, que fue concejala multiempleada en la época de la alcaldía del popular José Manuel Barros. «Olvidaos de mí» «Olvidaos de mi. Soy una ruina. Quise luchar a mi modo y fracasé. ¿Sabéis por qué? Os lo voy a decir: por confiar en las bonitas palabras y en los falsos amigos». No es el mea culpa del estudiante que no se presentó ayer en Económicas. Son palabras de uno de los protagonistas de La verdad del caso Savolta. Es el escritor favorito de Alejandro Pitillas Estévez, alumno del Instituto Politécnico de Torrecedeira. Tuvo suerte porque le cayó el gordo en el examen. Posgrado en EE. UU. Pitillas suspendió en junio Lengua e Historia del Arte pero no se arredra y está deseando comenzar Periodismo. ¿Cómo es posible, suspendiendo asignaturas de letras? «Es que en clases hay mucha teoría y a mí lo que me gusta es escribir. Pienso que lo tengo más fácil a través del Periodismo. «Haz Publicidad, que se gana más dinero», le sugieren. No lo descarta, también está en su lista. Pitillas no tiene una visión demasiado optimista de la Universidad. «Podría ser una pérdida de tiempo». A María José Iglesias, los miembros de la comisión le parecen serios y profesionales. Lo son. Montero es un experto en Cervantes y está a punto de hacer las maletas para marcharse a Nueva York. Es su año mágico y parece un Rolling Stone, de gira mundial con su lanza en astillero. El 22 y 23 de septiembre tiene una cita en la Gran Manzana con Antonio Muñoz Molina. Va a impartir un seminario sobre Cervantes en el instituto que dirige el marido de Elvira Lindo. Otras clases se celebrarán en el Centro Graduado de la Universidad de Nueva York, que se encarga de los estudios de posgrado. Si los americanos hiciesen una versión cinematográfica con Rusell Crowe posiblemente pintarían al Quijote alanceando a la estatua de la Libertad. Montero les evitará tentaciones.