Sonrisas y lágrimas

La Voz

VIGO

GUSTAVO RIVAS

Ni Brasil, ni Sudáfrica, ni siquiera el mítico Eldorado. Para metales preciosos, Cangas. Que de seguir así, no van a saber qué hacer con tanto oro y tanta plata. Es un decir. Como en otras ocasiones, la de ayer llegó en piragua. El alcalde, José Enrique Sotelo, reconocía, poco antes de salir hacía Peinador para recibir a los héroes de Zagreb, que Teresa Portela, David Cal y Carlos Pérez les tienen muy mal acostumbrados. «Siempre contamos con medallas», dijo. Eso sí, dejó claro que eso no quiere decir que no valoren el tremendo esfuerzo que hacen. De hecho, en el Concello ya le están dando vueltas a la cabeza para organizarles una macrofiesta dentro de un par de semanas o tres. Pensaban hacerlo el sábado, coincidiendo con la traca final de las fiestas locales, pero no puede ser. La obligación les llama. Esta vez en forma de Campeonato de España. Y, claro, lo primero es lo primero. Y un dato para los amantes de las coincidencias. La apoteosis medallística de Zagreb se ha producido justo un año después de la gesta olímpica. Y justo en la semana del Cristo, lo que implica fiestas por partida doble. Pues que se repita. La cruz Pues sí, a la que le ha tocado últimamente el reverso de la moneda es a Karina Falagán. El domingo, que celebró su famoso concurso de figuras de arena, andaba un poco triste la mujer. Por cosas varias, según dijo. Por ejemplo, porque la emocionó que los trabajadores de su restaurante apenas durmieran la noche anterior por hacer una figura de Baco, el que fuera su perro durante 17 años, «muerto hace muy poquito». Y recordaba que siempre era un participante activo en el certamen, porque levantaba la pata y dejaba su huella en casi todas las obras. Eso si que es marcar territorio. Otro asunto que más que tristeza le había provocado enfado (y de los gordos) era la «nula respuesta del Concello» a su petición de colaboración con el concurso arenil. Según dijo, en los 29 años que hace que lo organiza nunca antes la Casa Grande se había portado tan mal. Todo un caracter Karina. No te acostarás... Sin saber que hoy es San Fiacro. En mi vida había escuchado semejante nombre. La ignorancia es lo que tiene. Porque sepan que no es un santo cualquiera. Para empezar es el patrón de los jardineros. Pero, sobre todo, es al que tienen que encomendarse los enfermos de hemorroides. Y, a ser posible, sentarse en su piedra. Les pongo al corriente. Resulta que cultivaba muy bien el campo y obtenía espléndidos frutos y bellas flores. Por eso despertó envidias y hasta le acusaron de sortilegio. El obispo de aquellos años 600 lo sometió a la prueba de esperar el jucio de Dios sentado en una gran piedra frente a la iglesia. Allí estuvo varios días, hasta que le levantó el castigo. Cuentan que la piedra se hizo de cera. Y ahí empezó la leyenda. Pues felicidades a los jardineros. A los otros...