La Mirilla
18 jun 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Treinta y cinco trajes y tres agrupaciones, formadas por más de 10 componentes, se presentaron a la sexta edición del ensalzamento do traxe galego, que organizó la concellería de Festas e Animación Sociocultural, en colaboración con El Corte Inglés y la escuela municipal de Danza, en la praza do Berbés. Antes del acto de ensalzamiento, que empezó a las nueve de la tarde, se produjo una concentración a las siete y media en la praza do Rei y un desfile que llegó hasta la praza do Berbés. Todos los trajes hechos en la actualidad se deben inscribir como traje moderno aunque era imprescindible que guardasen los cánones de los trajes tradicionales. Por su parte, los trajes antiguos se debían presentar como tales, con referencia detallada o sus antecedentes y su procedencia. Cualquiera que fuese el traje en cuestión, sus adornos debían ser de cristal, azabache o cera vidriada, con encajes de hilo, seda o algodón. Era condición imprescindible que todas las piezas que componían el traje exhibido formen un conjunto completo y homogéneo, y no se podían combinar trajes de distintas comarcas. El jurado, en el momento de su deliberación, tuvo muy en cuenta la calidad y autenticidad del traje y de cada una de las piezas que lo componen, además de los restantes elementos de la indumentaria, incluidos calzado, adornos y peinados. Los premios establecidos para el concurso de trajes fueron los siguientes: Para el traje antiguo, 230 euros en categorías masculina y femenina; en la sección de traje de diario, también 230 euros por premiado, y en la modalidad de traje moderno, el mismo premio, aunque incluía esta vez las categorías de niños, que recibieron un obsequio. Además, se concedió un premio especial del jurado de 310 euros para los grupos formados por más de 10 personas, que se hubiesen inscrito como asociación, grupo folklórico o similar en el certamen de exaltación, y que ninguno de sus miembros estuviese inscrito en el concurso de manera individual. La carballeira de A Bouza acogió ayer una vez más la romaría popular que concita a todos vigueses ávidos de sardinas de cuerpos frescos y plateados, y de los necesarios bailes populares. Una campaña juvenil inició el viernes este fin de semana festivo. Ya el sábado, arrancaron los obradoiros y las actividades para los más pequeños; a las dos llegó el momento de parar y de comer a la sombra de los carballos. Por la tarde, se iniciaron los juegos populares en los que participaón un buen número de asistentes a la fiesta y ya en la tarde noche empezaron los sones del grupo de baile Anaquiños de Chapela y el grupo de la escuela de baile, gaitas y panderetas del centro cultural Rueiro. La asociación ciudadana O noso barrio, de la parroquia del Cristo de la Victoria, organizó el fin de fiesta con una cena en el parque y una quemada ya al atardecer.