Cita gastronómica de los excelentes

La Voz

VIGO

BENITO

La real villa (bueno su alcalde de entonces y concejal de Turismo de ahora) apostó un día por rentabilizar el título de Excelencia. Llamó a varios colegas con los que compartía dicho título, les contó su idea, les gustó y se pusieron en marcha. En pocas palabras, así fue como nació el Club de Municipios de Excelencia Turística de la España Verde. Primero fueron cinco. Hoy son ocho: Baiona, Sanxenxo, Santillana del Mar, Ribadesella, Cudillero, Laredo, Llanes y San Vicente de la Barquera. Los alcaldes de todos ellos, salvo el de Baiona que estuvo representado por Benigno Rodríguez Quintas (para eso fue el padre del invento), participaron ayer en Madrid en el encuentro gastronómico del Club, que ya va por su tercera edición. La cita, como otras tantas que organizan a lo largo del año para hacer apuestas comunes, se convirtió en una más que buena disculpa para vender patrias chicas. Las ocho juntas, aunque no revueltas. Y lo mejor (eso dicen todos) sin siglas que unan o separen. Porque aunque pertenecen a credos políticos dispares, defienden cual Fuenteovejuna un mismo color, el verde. Para que luego digan que el talante es un invento nuevo. Como en este caso se trataba de vender gastronomía, allá (hotel Villa Magna de Madrid) que se fueron con lo mejor de cada despensa. Como no podía ser de otra forma, los del Cantábrico hicieron, entre otras cosas, una exhibición de anchoas. Pero los del Atlántico no se quedaron atrás. Rubén, cocinero del parador de Baiona, dejó al personal con la boca abierta (nunca mejor dicho) con el menu que preparó para la ocasión: milhojas de pulpo y pan de millo aliñado, empanada de vieiras, lacón con crema de grelos y su toque de ajada, cañitas de la aldea rellenas de puré de castañas y tarta de almendras con pasas al albariño. No me extraña que los invitados se acercaran al cóctel con ojos golosos. Todos eran como de casa, bien por su partida de nacimiento, bien por otras no menos importantes querencias. Y, por lo mismo, todos son también unos impagables embajadores de la causa. Entre los que no quisieron perderse el sarao, estuvieron José Luis Balbín, José María Íñigo, Verónica Mengod (gran enamorada de los veranos baioneses), Jesús Ortíz (en calidad de asturiano, que no de suegro de Felipe de Borbón) o David Bustamante, el ex albañil más famoso de San Vicente de la Barquera. La periodista Isabel Sansebastián estuvo al mando de la presentación. Una vez finalizado el acto, y visto lo visto, Chicho Rodríguez Quintas se ratificó en su creencia de que a este Club no va a haber quién lo pare a poco que se siga arrimando el hombro en la misma dirección. «Pocos pueden mejorar nuestra oferta», afirma. Desde luego, podrá acusársele de muchas cosas, pero nunca de escasa autoestima turística. Pues eso.