En su salsa

La Voz

VIGO

M. MORALEJO

Desde que hace un año la diseñadora viguesa, después de un largo paréntesis, volvió a presentar colección propia, su taller de creación está en ebullición permanente. Lo cierto es que en semejante entorno (está enclavado en plena naturaleza, en la parroquia gondomareña de Vilaza), es más fácil inspirarse. La propia María lo reconoce. Sin embargo, hay mucho más. Y es que, de cuello para arriba, posee una máquina de ideas privilegiada, la misma que le ha llevado a anticiparse tantas veces. Como ahora. Porque lo último de lo último es su colección pre-mamá. Camisetas y sueters de algodón más ajustados que los diseños al uso, pero también con mayor libertad de movimientos y, sobre todo, originales. Muy originales. Pero aún tiene otras dos colecciones, su línea de básicos en algodón streech con pespuntes de hilo de plata y adornos de Swarosky, y la de punto tricot. Todas se venden en exclusiva en El Corte Inglés, donde ayer los presentó la propia María Moreira. Por cierto que, la presencia de unos clientes que en ese momento se interesaban por su ropa, hizo recordar a la diseñadora sus comienzos, cuando era fácil encontrarla detrás del mostrador en su tienda de López de Neira. Lo disfrutó. Parecía estar en su salsa. María, recién llegada de Senegal, ya piensa en la próxima colección, que anticipa que estará salpicada de toques étnicos. Y, como siempre, confeccionada en fibras naturales. Dice un periodista de la competencia, y a peser de ello buen amigo, que María Moreira no necesita dossieres de prensa llenos de palabras inventadas porque su trayectoria habla por ella. Estamos de acuerdo. Todos los días, una copa de cava Es la filosofía del Institut del Cava, que ayer presentó en Vigo la campaña de promoción que, desde el año pasado y hasta el 2006, viene desarrollando en toda España y algunos países de Europa. Quieren romper con el binomio cava-Navidad, que implica que la mitad del consumo del año se centre en esas fechas. Y demostrar que, eligiendo el espumoso adecuado, no sólo no hay maridaje que se resista, sino que los que se deciden a probar, repiten. Nada mejor que un ejemplo práctico para descubrir la veracidad del aserto. Así fue como ayer tuve oportunidad de asistir a una clase magistral de Juan Muñoz, presidente de la Asociación de Sumilleres de España. La preparación de las viandas corrió a cargo de Lourdes Fernández, jefa de fogones de Casa Alfredo, cuya mano para la cocina no es la primera vez que piropeo. En resumidas cuentas, los emparejamientos quedaron de esta guisa (rica guisa): un brut natura de 18 meses para el aperitivo; brut reserva de 24 meses para la ensada de quesos; brut natura de dos años para las cigalas con arroz negro y ali-oli con azarán; extra brut (36 meses) para acompañar el rape en costra, y un gran reserva con cinco años de crianza para la perdiz estofada (una de las especialidades de la casa más demandadas). Juan Múñoz eligió para el postre (frutas del bosque con sopa de chocolate blanco y yogurt), un rosado fresco, jovial y afrutado. Para entonces a los presentes ya no nos quedaban adjetivos.