La Mirilla
05 abr 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Tanto que no hay problema que se les resista. Me refiero a los alumnos de cuarto de Secundaria del Instituto Alexandre Bóveda (los del aula A para ser exactos), como demuestra el hecho de que han sido los campeones de la presente edición del Rally Matemático, en su fase gallega. Para ser acreedores del mejor lugar del podio tuvieron que resolver diez problemas casi sin pestañear y, por supuesto, correctamente. Tan merecido primer puesto es el salvoconducto para participar el próximo 20 de mayo en la superfinal de Toulouse (Francia), ciudad de nacimiento del Rally. Allí tendrán que medirse con los campeones de Aquitania, Midi-Pyrénées, Cataluña, Aragón, Andorra, Isla Reunión y Madagascar. No es esta la primera vez que alumnos del Alexandre Bóveda recogen los frutos de lo que siembran. Por ejemplo, Jorge Álvarez ganó la olimpiada de 2º de ESO el año pasado, en tanto Marta López lo hizo en el 2003. Se da la circunstancia de que Marta está este año en 4º A, así es que ha vuelto a saborear la recompensa al esfuerzo. Porque los premios no suelen llegar por arte de birlibirloque. A saber, capitaneados por los profesores Francisco Centeno y Fernando Domínguez, a los que se ha sumado Natalia Carnero, se encierran una tarde cada semana en el aula (por gusto, que es lo más sorprendente) a ejercitar el raciocinio y a vivir las Matemáticas a través de situaciones originales. La experiencia demuestra que, a poco que uno ponga de su parte, no es difícil engancharse. Y en ello están Diego Costas, José Lamas, Agustín Casado, Adrián Estévez, Esteban Iñarréa, Nerea Rodríguez... Quedénse con estos nombres porque así empezaron muchos premios Nobel. A la ya abultada nómina de establecimientos del buen yantar que exhibe Baiona hay que sumar uno más: La Colegiata. En realidad más que de un local nuevo en la villa se trata de una transformación total de otro con muchos trienios, la antigua Casa del Cocido, en pleno casco histórico. El cambio, que incluye una notable ampliación de local, es obra de Agustín Pombal y Carmen Portela, pareja que no llega de nuevas a la hostelería. Los que mejor saben cómo trabajan son sus clientes de la cafetería Lembrazas. En esta nueva aventura han cambiado la barra por los fogones y el café y la cerveza por las carnes y los pescados. Agustín es el que se encarga de la cocina, particularmente de la parrilla, que es su especialidad. Va a ser cosa de probar. Cualquier día menos los martes.