Crónica Política | El PP destapó su primera carta Despejada la incógnita del liderato de la lista para Núñez Feijoo, la guerra interna ya se ha desatado para escalar puestos, equilibrar poderes y recordar compromisos
16 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.Vive en Vigo pero, ¿dónde está empadronado?, ¿dónde paga sus impuestos? Las respuestas del vicepresidente primero de la Xunta a esas preguntas periodísticas cargadas de cierta maldad las ubicó geográficamente Alberto Núñez Feijoo en Ourense. Todavía no se sabía entonces cuál sería su destino electoral, pero despejada ahora por Baltar la incógnita, además de tener que cambiar Feijoo su cédula de empadronamiento de municipio para poder votar en Vigo, las especulaciones sobre la composición de las listas del PP se han multiplicado exponencialmente tras saberse de qué base se parte, de quién será el líder. Si en las elecciones del 2001 Fraga optó por colocar en Lugo y Ourense a dos mujeres para igualar cuota de sexos en los lideratos de las cuatro listas, esta vez con él por A Coruña, Barreiro por Lugo, probablemente Luis de Juana por Ourense y Núñez Feijoo por Pontevedra, obliga a los populares a hacer un esfuerzo de equiparación entre hombres y mujeres, sobre todo para contrarrestar el anuncio de Touriño de que su gobierno sería paritario. Plaza de mujer Por eso, a siete teóricos meses de las elecciones autonómicas, en el PP se da por casi seguro que será una mujer quien ocupe la segunda plaza. Si a Feijoo se le otorga la de Vigo, a Pilar Rojo, la de Pontevedra, mujer, conselleira, del sector del vicepresidente primero y absolutamente conectada a Madrid, lo que le otorgan todas las papeletas para el número dos. Y a partir de ahí, la guerra. Fuentes populares aseguraron que un teórico encabezamiento de Cuiña de la lista pontevedresa habría llevado a integrantes del llamado sector del birrete a renunciar a ocupar la misma candidatura del ex delfín de Fraga, conselleiros incluidos. Pero la apuesta en ese sentido estaría siendo mantenida aún ahora por el conselleiro de Pesca, Enrique López Veiga, enemistado públicamente con Cuiña y no dispuesto a ocupar una plaza en la lista por debajo del de Lalín. De seguir la teoría que se maneja a día de hoy en Santiago, o López Veiga no repite, o el ex titular de Obras Públicas bajaría al cuarto o quinto puesto, y en ese caso quizás no lo acepte él. Pero por qué va a haber más lucha interna en esta ocasión que en las anteriores elecciones. Siete conselleiros de los catorce de la Xunta residen en la provincia de Pontevedra. Si algunos de los miembros del Ejecutivo aceptaron quedar fuera en las listas de hace cuatro años fue, porque no les quedaba más remedio, y porque veían la victoria y el recunque seguro. Ahora, el futuro es más incierto. Un lugar para Palmou parece indiscutible; para Pérez Varela se antoja algo más difícil; José Manuel González, titular de Sanidade y hombre de Ana Pastor, busca un hueco de salida desesperadamente, y en cambio Yuste no quiere casi ni oír hablar de volver a la Xunta. Pero además de los conselleiros, «ex» como Diz Guedes, o Manuel Pérez mueven sus fichas o recuerdan promesas pendientes. Y finalmente el capítulo de compromisos y renovación hará el resto: Nava Castro por Ponteareas, tras apoyar la moción de censura; José Juan Durán como hombre de Louzán, o Ángel Latas, asesor de Corina Porro, están al menos en las quinielas.