La Mirilla
05 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.Se cuentan por miles. Que se lo pregunten si no a los restauradores de O Condado. Parece que durante los fines de semana no dan a basto a atender reservas. El restaurante Mezquita de Arbo figura entre los lugares de peregrinación favoritos de los amantes del ciclóstomo. Ya saben, la experiencia es un grado, y la suya suma sesenta años. Begoña y Marián, las actuales propietarias, recibieron el testigo de su madre, Maruja quién, a su vez, lo había recibido de la suya. Siempre mujeres en los fogones y siempre clientes fieles en la sala. Cuenta Begoña que, entre las muchas personas que no perdonan su cita anual con la lamprea, las hay que llegan no sólo de los más diversos lugares de Galicia, sino de allende el Padornelo e incluso el Guadarrama. Eso si que es fidelidad.Claro que los que no puedan desplazarse a la cuna de las lampreas, y estén de antojo, también pueden cumplirlo en Vigo. Es lo que hicieron hace unos días en el Rojo (pese a que el color no les va mucho, dicho sea de paso) los integrantes de la tertulia de Miguel Ángel Contreras que, por cierto, mataron dos pájaros de un tiro. Bueno, tres. Y es que, de paso, celebraron los cumpleaños del propio Contreras y de Alberto Cuevas, que nacieron el mismo día. Por supuesto que hubo regalos: sendos dibujos alusivos a los personajes, firmados por Fernando Quesada, otro de los tertulianos; y sendos Quijotes, que para eso estamos en el año de Cervantes. La cosa va de productos de la tierra, bueno del agua. El Patronato Rías Baixas cree que la gastronomía es una de las grandes embajadoras turísticas de la provincia (¡gran descubrimiento!) y quiere explotar esa veta. En este caso por la vía del premio gastronómico. Ya han iniciado los primeros contactos para seleccionar a los restaurantes participantes, cuyo único requisito es que ejerzan la actividad en alguno de los 62 municipios pontevedreses. Lo que tienen claro es que, impepinablemente, el mejillón tendrá que ser el producto base de las recetas. Mira, bien pensado. A ver si así no sólo empieza a hacerse un hueco en las cartas de establecimientos selectos, sino que las de los pocos que ya lo tienen descubren que admite más preparaciones que al vapor. No sé por qué el mejillón sigue considerándose uno de los hermanos pobres del mar y, por tanto, no se le hace en la mesa el sitio que merece. Luego vamos a Madrid y nos pirramos por probar los huevos fritos con patatas de Lucio. Es lo que hay.