Reportaje | Una iniciativa paralizada La mayor ciudad de Galicia contempla como el resto de las urbes e incluso villas de tamaño medio consiguen dotaciones culturales, mientras su palacio de congresos sigue varado
18 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.Manuel Pérez, el único antecesor popular de la actual alcaldesa, puso sobre la mesa la construcción de un auditorio. El ex alcalde pensó en el polígono de Navia, que al poco se demostró un lugar inadecuado. Por esas fechas se barajó también la playa de Samil, Cabral y hasta la ETEA. En unos casos como multiusos y en otro como palacio de congresos, una veces propuestos por la confederación de empresarios, otras por grupos políticos y hasta por inversores. Después de meses de debate y polémica, el auditorio empezó a encauzarse en la zona de Beiramar de la mano del alcalde Príncipe y del conselleiro José Cuiña, ambos hoy en una segunda línea política. El socialista sin duda recordaba también como el alcalde Manuel Soto había pensado en construir un palacio de la cultura y el deporte en el antiguo cuartel de Barreiro, del que llegó a encargar el proyecto a un estudio de arquitectura de Cataluña. La iniciativa quedó aparcada al no conseguir la titularidad de los terrenos, un problema que parece repetirse en la actualidad. Ha transcurrido casi una década desde entonces y del auditorio no se ha colocado ni una piedra. Incluso sigue en pie la vieja de Casa Mar, desde hace tiempo vallada por riesgo de hundimiento. El parto del auditorio en Casa Mar no fue sencillo. De entrada provocó el rechazo furibundo del sector pesquero, que veía con preocupación la pérdida de un espacio portuario. Su enfado fue mayor cuando comprobó que el proyecto de César Portela incluía una terraza aérea para instalar una cafetería sobre los muelles. Carlos Príncipe en la esfera local y José Cuiña desde Santiago tuvieron que solventar la oposición de este sector, en parte con una política de hechos consumados. Ambos tuvieron tiempo de hacerse una foto sobre la terraza de Casa Mar con parte de la corporación municipal para inmortalizar el momento. No obstante, del proyecto que ahora quieren ejecutar sus sucesores, Corina Porro y Alberto Núñez Feijoo, se ha podado la cafetería sobre los muelles, reduciendo este foco de contestación. Tras elegir dicho emplazamiento el Concello se embarcó en la adquisición de la concesión de la que eran titulares los ex trabajadores de Casa Mar. Aunque esta concesión no suponía casi nada sin los terrenos, como ahora se está comprobando, el Concello abonó por ella seis millones de euros, una decisión que no fue ni mucho menos unánime. A partir de ese momento se convocó un concurso público para elegir el proyecto, que ganó César Portela, y se encargó un estudio de viabilidad. Uno y otro están resueltos y la financiación sólo pendiente de que aparezcan inversores privados. Desde el Concello se asegura que con las obras en marcha no habrá problema alguno. Sólo falta, pues, que puedan iniciarse, pero la fecha es una incógnita.