CONTRASTES
14 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.EVIDENTEMENTE, y casi huelga afirmarlo, es mucho mejor recuperar arquitecturas notables de un pasado más o menos remoto que derribarlas, sin más, para proceder a la pura y dura especulación inmobiliaria. El mejor ejemplo, siempre citado pero nunca remediado, es el del llamado, para entendernos, «edificio Rubira», en la confluencia de García Barbón y Colón, notabilísimo ejemplo de nuestro modernismo de principios del siglo pasado, que desapareció para ser sustituido por el volumen más anodino e impersonal que uno haya visto y sufrido. De cuando en cuando vemos remozamientos cuidados, en los que las antiguas fachadas se limpian y ennoblecen, y se busca a su interior un destino adecuado, sin variar la apariencia de una obra que es patrimonio cultural de la ciudad. También con ejemplo caracterizador, que podría ser la llamada Casa Bárcena, transformada en Centro Social por Caixanova. Mas ocurre, y no pocas veces, que con la disculpa de remozar lo que se hace es añadir volumen y sorprender con pegotes de baratillo en una arquitectura que, sin ser monumental, tiene su carácter definidor. ¿Quién vigila esos «pastiches», esos adefesios, porque al fin lo que resulta demuestra que es peor el remedio que la enfermedad? ¿Es competencia de la Gerencia municipal de Urbanismo? ¿Tiene algo que decir la delegación del Colegio de Arquitectos? Nuestro interés por la estética es precario. Escasa es la crítica de las artes en general, y prácticamente nula la dedicada a la arquitectura. Salvo por circunstancias políticas, el ciudadano medio ignora el nombre de sus mejores arquitectos, aunque sí sepa, y repita sin cesar, los de los futbolistas de moda. Como consecuencia de esa falta de interés tenemos algunas de las calles más feas del mundo. Recorran, si no, Torrecedeira, Sanjurjo Badía, Pizarro y muchas de las nuevas, abiertas en barriadas que podían haber sido gratas. Ni derribos precipitados ni añadidos absurdos. Aunque no todo lo antiguo es conservable. Porque, a veces, es simplemente viejo.