Comisario de gestos o de gastos

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Análisis | Joe Borg visita Vigo El sector pesquero vigués aguarda un giro profundo de la política de la UE y no una gestión continuista de la que hizo el controvertido tirolés Franz Fischler

13 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

El maltés Joe Borg, desconocido para el gran público e incluso para la mayoría de los técnicos y expertos del sector pesquero español -y que hoy visita meteóricamente Vigo- se ha convertido en el blanco de una gran parte de las miradas de la industria comunitaria. Desde las asociaciones empresariales del sur del continente se le considera un político más imaginativo, más flexible y sensible y, sobre todo -porque no pueden evitarse las comparaciones- menos cuadriculado mentalmente que el anterior eurocomisario de Pesca, el tirolés Franz Fischler. De éste, la mayoría de los expertos españoles prefieren guardarse la opinión. Con todo, al austriaco le pasó lo mismo cuando llegó en sustitución de la italiana Emma Bonino, de quien el sector español tampoco guarda buen recuerdo. Sea como fuere, Borg, que tomó posesión de su cargo en el mes de diciembre, tiene sobre la mesa de trabajo tres asuntos de vital importancia para Vigo, una de las capitales pesqueras de la UE: El primero es cómo va a tratar la situación de las sociedades mixtas, a las que desde el 31 de diciembre se les han cancelado las ayudas. Sólo en España más de 220 compañías, con 500 buques a sus espaldas, se agrupan bajo esa fórmula. El segundo asunto es el de las negociaciones para lograr nuevos acuerdos de pesca. En el cajón de Franz Fischler quedan bajo el polvo al menos 15 posibles países con los que tratar este asunto, aunque sólo diez, mayormente de África y del Pacífico, pueden ofrecer posibilidades reales de capturas de cierto volumen. La UE mantiene en este momento 26 acuerdos de pesca, mientras que las sociedades mixtas están implantadas en 36 Estados. Esta es la principal diferencia entre las gestiones hechas a nivel privado y las que ha hecho la UE. Cinco millones de euros Finalmente, Joe Borg deberá impulsar la Agencia Comunitaria de Control de la Pesca (ACCP), que estará totalmente operativa en el año 2006 en Vigo, con, al menos, medio centenar de funcionarios y un presupuesto anual de unos cinco millones de euros. Él, primero, y luego la Comisión, deberán elegir la sede definitiva, que apunta al Rectorado, principalmente, y a la Estación Marítima, y en tercer término a las instalaciones de la ex ETEA. Pero el análisis no está completo si no se cae en la cuenta de que Borg está asesorado por dos colaboradores de confianza de origen británico, formados en Oxford y en Cambridge. Él mismo concluyó sus estudios en Manchester y Gales. Además, ha heredado de Fischler, al británico John Farnel (director de Conservación), ideólogo de la reforma que ha sentado falata al sector español, además de al sueco Jörgen Holmquist, fiel escudero del tirolés.