«CSI Vigo»

VIGO

OPINIÓN | O |

21 dic 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

LA SERIE televisiva CSI Las Vegas ha popularizado las investigaciones de la Policía Científica en el escenario del crimen. Estos agentes, gracias a sus potentes laboratorios, son capaces de descubrir en unas horas al culpable de un delito mediante el estudio de las huellas dactilares, las pruebas de ADN o las muestras de sangre. En el capítulo de la semana pasada, el inspector y biólogo Gil Grissom retiene unos minutos a una sospechosa en la sala de interrogatorios a la espera de que los forenses practiquen las pruebas de ADN de un pelo hallado en un cadáver. Astutamente, el oficial hace caminar esposados a dos cómplices delante de la supuesta criminal, mientras le susurra: «¿Por qué le mató?». Ésta cae en la trampa y confiesa. Entonces aparece la agente Sara: «El pelo es suyo». Caso cerrado. Así de fácil. Escenas como esta han creado esperanzas en las familias afectadas por algún hecho delictivo. «La gente que denuncia el robo de un bolso pide ahora a la policía que busque restos de ADN del autor porque lo ha visto en CSI», comentaba un mando policial recientemente. Sin embargo, la realidad es distinta como ha demostrado el crimen de Sara Alonso, cuya identidad tardó un mes en verificarse porque el Instituto Toxicológico de Madrid no pudo concluir antes los análisis. Lo mismo ocurre con la pareja desaparecida el día 4. Difícilmente, el laboratorio de Madrid hallará pistas biológicas dentro de un coche totalmente calcinado, a pesar de que en CSI es viable. La serie pone en evidencia la falta de medios de investigación forense en la ciudad gallega más castigada por el crimen. Hay muchos químicos en paro y la Universidad dispone de departamentos capaces de realizar los análisis. Si Vigo va a tener una facultad de detectives, también cabría habilitar un laboratorio de ADN para agilizar las pesquisas policiales.