El sueño desarrollista de 1945

VIGO

Reportaje | La ampliación portuaria El macrorrelleno de Bouzas va camino del millón de metros cuadrados y convierte en realidad el histórico proyecto que hizo el ingeniero Manuel Espárrago para el Puerto

30 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

?l relleno de Bouzas sigue comiéndose la ría y camina inexorable hacia el millón de metros cuadrados. La última propuesta de crear una terminal de contenedores puede convertir en realidad el sueño que tuvo el ingeniero jefe portuario, Manuel Espárrago, hace ya sesenta años. Su histórico Plan General de Obras del Puerto de Vigo estaba pensado para ocupar 155 hectáreas y casi tres mil metros de muelles de atraque. A buen seguro, Espárrago se hubiese reído de lo lindo tras lo ocurrido con la polémica sobre el relleno de Areal. En 1945, con una clara visión desarrollista, diseñó un gran puerto franco entre Alcabre y Bouzas. Por aquel entonces, Vigo ya lideraba el movimiento de pescado en España y el sector conservero experimentaba un fuerte crecimiento. De ahí que propusiera una gran zona industrial capaz de captar empresas y tráficos de los principales puertos europeos. No pocos lamentaron durante años que no se llevase a la práctica aquel proyecto para alumbrar «el gran puerto del Atlántico». El historiador y arquitecto Jaime Garrido recuerda en su obra El Puerto de Vigo. Síntesis histórica que «en esta zona de Bouzas y Alcabre, entre la punta de Cabo do Mar (playa de Samil) hasta la de Bouzas, se ha pretendido desde hace más de sesenta años, ubicar el gran puerto de Vigo como zona franca, pensado en todas las ventajas económicas que esto conllevaría». Hay una ligera diferencia respecto a lo que se ha ido consolidando en el actual relleno: aquel era más ordenado. Ocupaba entre 100 y 120 hectáreas, con sus diferentes muelles y la disposición lineal de solares para ubicar las naves, y preveía un vial amplio que lo cruzaba de un extremo a otro. El terreno ganado al mar en Bouzas en los años 70 y 80, de una forma desordenada e ilegal, no tiene resuelta a día de hoy su ordenación. El juicio que tuvo lugar en 1994 por delito ecológico puso de manifiesto que el relleno fue creciendo como estercolero de la ciudad. En los últimos años, la ampliación siguió su curso con la terminal para los vehículos de Citroën. La entrada en servicio del último tramo del primer cinturón sirvió para aliviar los tráficos y encauzar el tránsito de camiones entre el puerto y la factoría de Balaídos. Pero el tren sigue siendo la asignatura pendiente. Algunas voces cualificadas, como la del responsable de UGT Cándido Rodríguez, señalan que «ahora es más necesario que nunca hacer la salida sur y reservar un espacio para hacer una estación de ferrocarril en la que clasificar la mercancía y tener conexión directa con el puerto seco». De no ser así, el puerto de Vigo «jugará en segunda división». El nuevo plan general de urbanismo no apostó por esta infraestructura, que se antoja imprescindible para dar buen servicio a una terminal de contenedores. La Xunta, en su reciente propuesta ferroviaria para Vigo, sí prevé la conexión subterránea desde Sárdoma hasta Bouzas. En cuanto a la dimensión ecológica del nuevo proyecto portuario, es harina de otro costal. Cabe preguntarse qué pasa por la cabeza de los que tan virulentamente se opusieron al relleno de 120.000 metros en una esquina de Areal. ¿Por qué es menos impactante en medio de la ría? En serio o en broma, hay quien sostiene que, a este ritmo, la propuesta de la confederación de empresarios de hacer un puente entre Bouzas y Cangas se hará innecesaria.