Entrevista | Josep María Castellví El buceador, que forma parte del equipo del programa «Al filo de lo imposible», presentó ayer uno de sus documentales en la Semana de Cine Submarino de Vigo
17 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.El realizador independiente Josep María Castellví, arqueólogo subacuático y experto en técnicas de buceo en profundidad que forma parte del equipo del programa de TVE Al filo de lo imposible , inauguró ayer el ciclo de charlas que se desarrolla paralelamente a las proyecciones dentro de la Semana de Cine Submarino. Además, presentó el documental Cueva del agua, la luz y el laberinto . El realizador, que posee una exitosa carrera deportiva y científica, introduce al espectador en los acuíferos cerca de Cartagena, donde un equipo hizo un trabajo de exploración de una compleja cavidad subterránea donde se almacenan parte de las reservas de agua dulce de la tierra. - En su caso qué fue primero, ¿el submarinismo o la fotografía? -Directamente el submarinismo. Empecé a bucear en el 77 y hasta el 89 no me planteé trabajar por mi cuenta con el tema de la imagen. Bajaba a bucear y también estuve trabajando durante unos años como modelo fotográfico. - ¿Bajo el mar o sobre él? -No, no, bajo el mar. Aunque también podía haber posado en bañador, ja, ja. - ¿Y cómo fue el salto a la imagen? -Pues nada, un día quise cambiar y me pasé a la foto, y a los tres años me dí cuenta de que la foto se me quedaba corta para todo lo que estaba viendo y quería expresar, y ya me lié del todo con la filmación de imágenes. - ¿De qué forma se implica en los rodajes, es decir, son encargos o interviene en otros preparativos? -Cuando trabajo para Al filo de lo imposible actúo como especialista y como cámara, porque la estructura del programa ya tiene sus propios guionistas, realizadores, etcétera. Pero luego, por mi cuenta, hago mis producciones propias por encargo. Por ejemplo, la obra que presenté en Vigo es un encargo que me hicieron en el 98 para la cobertura de la exploración de una cueva en Mazarrón, en Murcia. Los espeleólogos me pidieron que les echara una mano en todo. Hice el guión, lo plasmé en imágenes, hice el montaje de imágen y sonido...fue un poco en plan Juan Palomo. Pero si estás a gusto, sale bien y aún por encima te dan premios en festivales, pues muy contento. - ¿Terminaron el documental sobre barcos hundidos en la I Guerra Mundial queestaban haciendo en Tarragona para «Al filo...»? -Sí, aunque aún no se ha montado y no creo que se emita hasta el otoño del año que viene. Precisamente se hizo por un trabajo de documentación histórica mío y de un compañero del programa, sobre la Guerra Mundial en la costa de Tarragona, porque era una zona de paso de los submarinos alemanes. Encontramos que había unos barcos hundidos en unas cotas de setenta a cien metros y consideramos la posibilidad de hacer la historia y convertirla en un capítulo del programa. Ha quedado espectacular. - Trabajar en «Al filo de lo imposible» es un lujo para un aventurero... -Es un lujo sobre todo por las personas, lo digo de corazón. Es un equipo de gente extraordinaria que no valora ni el coste económico, ni el esfuerzo que supone. Nos retroalimentamos porque cada uno aporta lo que más sabe para los demás. Y a la hora de viajar es muy diverso, desde zonas como la Fontana de Muriel en Soria o las cuevas de Alicante hasta la costa de Nueva York, el Mar de Norte, las Orcadas, Australia...En febrero nos vamos a las cuevas Patagónicas. Lo normal son dos o tres expediciones al año porque son muy complejas. - ¿No se animan a desvelar el tesoro de Rande? -El patrimonio arqueológico es muy delicado, requiere otro tipo de investigaciones y mucho respeto. Yo creo que sobre Rande hay respuestas que no están en el fondo del mar. A lo mejor la solución está en archivos y documentos que habría que estudiar.