29 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.
DADO QUE los políticos centran el peso de sus campañas electorales en modelos económicos y promesas inversoras permanentemente incumplidas, la sociedad civil debería exigir que los programas con los que los partidos concurren a las urnas fuesen avalados, con garantía personal, por instituciones financieras. Igual que el común de los mortales cuando acude a comprar un frigorífico. La frustración que hoy se percibe en la ciudad es patente. Vigo es, una vez más, el convidado de piedra. Ahora, ¿cómo se cobra la deuda?