CONTRASTES
23 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.MEDIANDO el próximo mes de octubre, será reanudada la temporada teatral viguesa que nos ofrecerá en su Centro Cultural Caixanova, institución que, en definitiva, es el hada madrina de los aficionados al género. Que somos muchos, a juzgar por los llenos continuados que presenta su hermoso teatro, aunque el aforo supera el millar de localidades. No olvidemos otras opciones, aunque son puramente ocasionales o de grupos vocacionales, que por supuesto merecen atención y aplauso, pero que no alcanzan el alto nivel de la aludida temporada. Corta temporada, quizá, ya que en dos meses suma cinco actuaciones, todas ellas de función única, lo que constituye el principal inconveniente, acaso no tal fácilmente superable, si tenemos en cuenta que Caixanova programa no sólo para Vigo, sino para las principales ciudades de Galicia. Y esa programación podríamos aludirla con el título de un libro del casi olvidado Azorín: Clásicos y modernos. Cuenta con la dramatización de una novela histórica de Robert Graves, Yo, Claudio, llevada a la televisión y por eso digna de contraste en la interpretación que hará Héctor Alterio, de seguro que inolvidable. Después, otra versión sobre novela: El retrato de Dorian Gray, del vibrante, ingenioso y al fin tan dramático Oscar Wilde, también llevada al cine. Inusual será el tercer espectáculo, Mi querido embustero, puesto que se trata de la dramatización de las cartas cruzadas entre el genial Bernard Shaw y la actriz Stella Campbell. Propia para el lucimiento de buenos cómicos. Uno de los más grandes dramaturgos norteamericanos, Arthur Miller, es el autor de El precio, la obra postrera de quien es premio Príncipe de Asturias y debería serlo Nobel. Y concluirá el período con La mano del emigrante, del gallego Manuel Rivas, poeta, novelista, dramaturgo, cuyo talento en este género podremos contrastar. Con tanta variedad, sin duda se fomenta la afición al teatro, tan importante culturalmente.