Cambio de marcha con Citroën

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MARTA G. BREA

Reportaje | El impulso de la automoción El desembarco en 1957 de la multinacional gala del automóvil permitió abandonar el histórico monocultivo industrial nucleado en torno al sector marítimo-pesquero

11 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

El nuevo eje económico de Vigo vino desde Francia en 1957. Pero no lo hizo porque sí. Se daban las condiciones arancelarias a través de la Zona Franca, inaugurada pocos meses antes, la facilidad de la tramitación administrativa, la existencia de un puerto que conectase materias primas y acabadas con la central parisina del grupo Citroën, y, sobre todo, la abundancia de energía eléctrica procedente de las nuevas obras hidráulicas realizadas por las empresas generadoras en Ourense, así como el nivel de formación de los trabajadores, muchos de ellos excedentes del sector naval, en horas bajas por la cíclica falta de pedidos. Asi, en unos locales del puerto, en la avenida de Montero Ríos, empiezó en marzo de 1958 el montaje de las primeras furgonetas AZU . Cien empleados componían la plantilla. Hoy son más de 9.000 empleados y casi 480.000 vehículos al año. Pero la planta ha pasado varios avatares hasta situarla en su posición de líder nacional. En 1966 tiene 3.000 trabajadores que ensamblan 43.000 berlinas y furgonetas. Seat pretende la fábrica A juicio de Juan Carmona, tras una época difícil, «en la que la factoría viguesa estuvo a punto de ser absorbida por Seat en 1971», reemprende la senda del crecimiento. La conversión de la planta de Balaídos, iniciada en 1959, en un gigante mecano de ensamblaje le permite llegar a los 150.000 vehículos al año con 8.000 empleados en 1979. El producto estrella era entonces el GS , alumbrado en 1971, al que siguió el GSA . El salpicadero organizado con dos mandos satélites a ambos lados del volante fue la mayor revolución estética de su tiempo, además de la suspensión hidroneumática, marca de la casa desde hace décadas. Desde esa fecha, la planta viguesa pasa a ser considerada de primer orden dentro de la estructura del grupo francés, ya denominado PSA y en el que la antigua Citroën se integra en el año 1974. El único borrón de la historia de PSA en Galicia es el cierre de su fábrica de motores de Ourense, inaugurada en 1977 y cerrada años después.