CONTRASTES
01 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.VEINTICINCO años después de su muerte, y con motivo del homenaje que le rindió el Concello de Vigo, recordamos a Celso Emilio Ferreiro, personalidad intensa, inconfundible, discutida y acaso discutible, mas sin duda una de las voces poéticas más hondas de la literatura gallega. Algo ha acaecido para que incluso quienes habitualmente no leen, ni les interesa la literatura, memoricen al menos dos títulos de libros de versos en la lengua del país: Cantares gallegos y Longa noite de pedra, afortunada rotulación que alcanzó el rango de definidora y hasta emblemática de una triste época ya pasada, que el celanovés sufrió hasta con la amenaza de muerte que estuvo a punto de cumplirse en la villa que le vió nacer, y que para él -así lo ha escrito- fue todo un mundo. Vecino de Vigo durante muchos años, antes de su marcha a Venezuela, al fin tan fallida, y después, tras la experiencia madrileña y hasta su fallecimiento aquel día de 1979 en que concluía agosto y no pocos nos enterábamos de la triste noticia en cualquier lugar de veraneo, le recordamos embutido en su pelliza de cuello de piel, con aspecto de veterinario rural. Escuchábamos su voz solemne, de chantre, recitando versos como imposibles, en los que resultaban líricos vocablos tan impensables como tonelada. Festivo e irónico, retranqueiro, tocaba el bombo acompañando las ilusiones de gaiteiro del pintor Laxeiro, mientras los entonces jóvenes, embobados, esperábamos el relato de escenas de una horrible guerra todavía no lejana o las mil y una anécdotas ocurridas mientras acompañaba a Cela o asistía a las reuniones poéticas de Formentor, con nombres más jaleados, pero no más importantes que el suyo. Han pasado modos y modas. En el desván de la memoria se empolvan, arrumbados, libros y figuras ocasionales, mientras Celso Emilio Ferreiro sigue enseñándonos la honda verdad de su lírica de denuncia y protesta, de corazón desbordado de sinceridad, en su obra no extensa, pero tan intensa que está fresca y será imperecedera.