Fantasía de usar y tirar

La Voz

VIGO

Cuentos Municipales

05 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

OS DOS se miran a los ojos mientras leen La Voz: «La imaginación en la cama funciona menos entre los gallegos -dice el periódico-. O al menos eso confiesan. Según la encuesta de preferencias realizada por Demoscopia para la Asociación para la Salud Sexual, casualmente un 69 % de los españoles -hombres y mujeres- aseguran tener fantasías sexuales. En Galicia, baja al 61 %.» Cachamuíña y su tatarabuelo Martín Códax parecen avergonzarse de tener menos fantasías sexuales que otros españoles. - ¿Eso no nos llevará a ser una autonomía de segunda velocidad, en una España de dos velocidades? -pregunta Cachamuíña -. - Supongo que podremos compensarlo, en la contabilidad interregional, con el otro dato reciente y más positivo sobre la calidad de nuestro semen -replica Martín Códax, que parece dejar bastante más tranquilo a su tataranieto-. Y se enredan en una larga discusión sobre las fantasías de los españoles, de los gallegos en particular y más concretamente, entre estos, de los vigueses. - Ya ves, una auténtica fantasía fue durante mucho tiempo, desde los años cuarenta -dice Martín Códax- , aquel sueño de Gerardo Campos de cruzar la ría de Vigo con un puente... y hubo un momento, a principios de los ochenta, que la obra se hizo realidad, se convirtió en practicable. - Leri se murió, sin embargo, sin ver hecho realidad el funicular al Castro, que tantas veces sugirió, y Arca desapareció sin que se realizara, ni siquiera se estudiar demasiado en serio, el segundo puente sobre la ría -remacha Cachamuíña -. Claro que para fracaso de una fantasía, convienen los dos, la del metro ligero, que ocupó tanto y tanto espacio en los medios de comunicación, que fue motivo de debates en una comisión municipal especial y de innumerables visitas a Vigo del conselleiro y de otros directivos de la Consellería de Política Territorial de la Xunta de Galicia. -Bastó que desaparecieran Carlos Príncipe y Xosé Cuíña, que pasaran a mejor vida política el antiguo portavoz de los socialistas en Vigo y su mentor el popular de Lalín, para que se enterrara el metro ligero. El único vestigio que queda de aquello -dice Martín Códax - es la alegría con que se gastó un millón de euros en estudios de viabilidad sobre algo que casi todo el mundo, menos ellos dos, veían que era inviable. - De lo que deduzco que los políticos no deberían soñar con cargo al erario público. Si sueñan, si acaso, que lo hagan a expensas de su bolsillo -apunta Cachamuíña -. - No sólo eso: los políticos tienen que utilizar la fantasía como el resto de los mortales la fantasía sexual, como si tuvieran muy poquita para gastar -responde Martín Códax -, y así todo irá mejor y habrá menos desengaños. - Ya ves que bien ha vendido mi correligionaria La Esperanza Rubia , la alcaldesa -dice Cachamuíña - el fracaso de la sociedad Vigo 2005. Había no sé cuantísimo dinero de Zona Franca para el Concello, al final se queda en un mero préstamo, y para ella como si fuera un triunfo...¡Olé!