La Mirilla
30 mar 2004 . Actualizado a las 07:00 h.De dulce se han vestido ya la práctica totalidad de las pastelerías de la ciudad con la Pascua como reclamo. Claro que hay monas y monas . Por ejemplo, la torre Eiffel en chocolate que han elaborado en El Trigal resulta espectacular. Y no sólo por el tamaño (1,80 metros de alto por 0,85 de ancho), sino por la precisión en sus elementos. La inspiración de Jesús Veiga, que así se llama el autor de la efímera y sabrosa obra, llegó tras un reciente viaje a París. «Fue un reto que me fijé mientras contemplaba la ciudad desde la cima de la torre». Es lo que se llama vivir el arte. No es esta la primera vez que Jesús exhibe sus dotes de maestro en el obrador por estas fechas. En el 2002 el modelo fue el estadio de Balaídos (fácil porque no tenía más que salir a la puerta del establecimiento para copiar), en el 2003 optó por el trofeo Ciudad de Vigo a tamaño real. Hizo bien en evitar el fútbol esta vez, no fuera a ser que, tal y como está el patio, pudiera malinterpretarse su obra. En situaciones así, ya lo decía Bogart, siempre nos queda París. Máxime ahora que la Moncloa y el Eliseo han inaugurado la época del deshielo. La pregunta del millón es a ver qué padrino regala una mona de 32 kilos, eso por no hablar del precio. Pues ninguno, pero no importa porque Cándido Durán, propietario del establecimiento, ya sabe dónde va a acabar la obra de arte: «cual muro de Berlín, se troceará el domingo de Pascua para repartirla entre los clientes que nos visiten ese día». Pues es un detalle. Nada de dulce. El sabor que prima en el Celta desde hace semanas es el amargo. No sé lo que plantaron a principios de temporada, pero están recogiendo algo muy parecido a tempestades. Una, lo confieso, no es nada futbolera. Mi interés por este deporte es parejo al que siento por la fisión del átomo. Sin embargo, desde esa visión profana, siempre me he preguntado por qué cuando los resultados son adversos se cargan al entrenador. Da igual que sea un manta o un profesional, que haya estado de sobresaliente o que no haya alcanzado el aprobado. Es la cabeza de turco políticamente correcta, al que se castiga de cara a la pared (véase la fotografía) y no hay más que hablar. ¿O sí? Por ejemplo, si para algunos jugadores la hora del bocadillo (por hacer un símil con los curritos de Citroen, de Barreras o de Alfageme, por poner unos ejemplos) se convierte en tres, la de la siesta es cualquier momento del día, y la de la diversión no tiene medida, por muchos entrenadores que pasen... Dice Antic que en su larga carrera deportiva no ha vivido nada parecido a los dos últimos meses en Vigo, que no puede más y que adiós. Visto desde fuera, sin apasionamiento ni acritú , da la sensación de que la reforma del estadio no es la única pendiente. Y que gane el mejor. Son varias las que procuran no separarse del teléfono. Por si llega la llamada de Zapatero para lo del ministerio de Pesca. O, en su caso, por si la futura ministra necesita de sus servicios en Madrid. Pero nada, sigue mudo (el teléfono, digo).