Poder periódicos

CRISTINA LOSADA

VIGO

ANTÍPODAS | O |

27 mar 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

ALGUNOS amigos me felicitan porque han citado un artículo mío, publicado en la revista La Ilustración Liberal, en el New York Times. La cita era breve, en un artículo de un historiador acerca de la guerra civil española, pero suficiente para que me digan que ya tengo mis cuatro líneas de gloria. El NYT es mucho periódico, pese a que se trata de un periódico local, como éste, pero claro, de una de las capitales del mundo. En Estados Unidos, los únicos diarios nacionales son el USA Today y el Wall Street Journal, pero el neoyorquino es, para muchos, el gran icono, un auténtico mito del cuarto poder. Y eso, aunque fue el Washington Post el que ejerció con mayor éxito como tal poder, cuando el Watergate. Los periódicos, pese a todo, siguen manteniendo su condición de faros que orientan, o desorientan, a la opinión pública. Y, en general, los medios de comunicación, se han convertido, en la sociedad hiperinformada (según algunos, menos informada que nunca) en resortes de poder de potencia incalculable. A veces, todo hay que decirlo, calculada. Estos días, al hilo del debate sobre lo que ocurrió entre el 11-M y el 14-M, tres días en los que España vivió una de las crisis más graves de su historia reciente, recordé un reportaje que vi hace algún tiempo sobre un periódico austríaco, Die Kronenzeitung. En él, se decía que ese diario quitaba y ponía los gobiernos en Austria, y en concreto, había pavimentado el camino para la llegada al poder de Haider, el que fuera primer ministro, de extrema derecha y un tanto o un mucho xenófobo. Tal vez se puedan trazar paralelismos entre el poder de ese periódico y el de algunos medios españoles. Sea como sea, a los que trabajamos en este negocio conviene recordarnos nuestra responsabilidad en la formación de la opinión pública, que es la que manda en las democracias.