CONTRAPUNTO
27 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.NI EN sus peores sueños lo habrían imaginado tres meses antes. Si a Xulio Calviño o a María Xosé Porteiro les dicen en verano que Ventura Pérez Mariño va a ser expulsado de la alcaldía en diciembre y que ese mismo mes Carlos Príncipe revalidaría de manera palmaria sus poderes en la agrupación socialista, el mensajero podría haber salido muy perjudicado. Pese a ello, es palpable que ambos hechos se han producido. La consecuencia es que el PSOE se retrotrae a los momentos de principios de año, cuando Príncipe insistía en seguir mientras Santiago y Madrid deshojaban la margarita de si cortarle la cabeza o sólo segarle la hierba bajo sus pies. Se optó por esto último y en diez meses el vuelco ha sido total. Ahora el PSOE tiene que volver a decidir: darle el Senado y aceptar un posible regreso al poder local o una revolución sangrienta. Sin duda, una compleja elección.