Cuentos Municipales
25 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.STÁN estusiasmados, tanto Cachamuíña como su amigo y familiar Martín Códax al enterarse de que unos astilleros locales van a habilitar un buque para hacer un escenario flotante para La Fura dels Baus . Ya han empezado a especular con una idea que le bulle en la cabeza a Martín Códax , tan creativo como siempre. - Yo creo que debemos conseguir, querido Cachamuíña , que Construcciones Navales Freire acceda a que ese teatro con las bases mojadas no se marche inmediatamente para el Mediterráneo, sino que lo tengamos aquí siquiera una corta temporada, para darle los usos que nos parezca oportuno... siempre en favor de nuestra ciudad, por supuesto. Maquinan los dos qué hacer y deciden no meter en este enredo a El Destroyer. - Al fin y al cabo tú y yo somos personajes enteramente de ficción, y el que quiera vengarse de nosotros por las opiniones que manifestemos lo tiene crudo. Sin embargo, El Destroyer , como es mitad carne mitad pescado en este sentido, no vaya a ser que intenten represaliarle por lo que pueda proponer. Martín Códax y Cachamuíña deciden programar lo que van a hacer con el barco del escenario flotante antes de que se lo presten. - ¡Imagínate qué número, si conseguimos que la crisis que vive la Corporación la representen ahí! Me imagino a El Principito Valiente en lo alto de un mástil inaccesible, diciendo que allí no llega nadie. Y a El de la Triste Figura con otros concejales, con los seis de su grupo, intentando llegar hasta el barco-escenario a bordo de una patera. O podemos hacer que lleguen hasta el barco, y que ocurra como con los inmigrantes, que una matrona de la Guardia Civil coge en el colo al tierno El de La Triste Figura y le presta sus cuidados. - Hombre -señala el otro- si El de la Triste Figura , el ángel bueno desalojado del gobierno-paraíso, llega en patera, la líder popular, La Esperanza Rubia , tendrá que acceder al barco escenario en yate, en un yate de bemoles, como corresponde a una ex-conselleira. Como deja lucirse tan poco a sus concejales no sabemos cuál de ellos puede tener el título de patrón de yate, para que guíe la nao prometida. Finalmente, cuando se representa la obra «La ambición municipal», se registra un intercambio de tripulaciones entre la patera y el yate. Los que en origen viajaban en éste, acompañando a su líder La Esperanza Rubia , llevan un disgusto descomunal al llegar a la patera: carece de salvavidas, en tanto ellos han dejado el hermoso barco sobrante de ellos. - No os preocupéis demasiado -musita más que habla La Esperanza Rubia a sus huestes-, que ellos también la llevan buena. El yate está hipotecado, ¡ya veréis cuando les vengan los del banco con las reclamaciones! Nadie sabe por qué alguien llama a zafarrancho de combate casi simultáneamente en el yate y la patera, y empieza una pelea despiadada que lleva a casi todos al agua, entre ellos a los dos líderes, El de la Triste Figura y La Esperanza Rubia . A la vista de cómo se ponen las cosas, El Principito Valiente abandona su cómodo refugio y se tira al agua, dispuesto incluso a salvar a El de la Triste Figura , que ya es estar dispuesto. La víctima es él, porque los otros dos líderes le agarran por el cuello y le hacen beber tanta agua como si estuviera a régimen. Cuando se siente próximo a la extenuación, El Principito grita. «¡Me juego la alcaldía a las cartas!» El de la Triste Figura comprueba que la carta que lleva en la manga está seca y acepta. «Por Vigo, sólo por Vigo», dice.