El paso del Ecuador

CRISTINA LOSADA

VIGO

ANTÍPODAS | O |

20 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

LA CALLE Ecuador se ha convertido en un problema. No sé lo que pensará a estas alturas el concejal de Tráfico, pero hace unas semanas le oí decir que no, que no había tal problema. Ya nos gustaría. Lo cierto es que se ha querido combatir la doble fila con un sistema de aparcamiento que, sí, liquida absolutamente ese problema, pero crea otros. Como los que tienen muchos conductores para aparcar, pues han hecho la gracia de colocar la batería en sentido inverso a la circulación. Se ha vendido la reforma como un avance para el peatón, pero al peatón ni le va ni le viene. Sólo se ha obtenido un fruto: más plazas de aparcamiento. Y ¿compensa? La calle Ecuador está llena de pequeños comercios y negocios y éstos han notado un bajón en sus ventas. Recordemos que esos señores pagan impuestos. Y recordemos también que el centro de Vigo tiene cada vez menos población y que los comercios que en él se encuentran se nutren, en buena medida, de clientes que vienen de otras zonas. Muchos llegan en coche. No tenemos un transporte colectivo de calidad que atraiga al personal. Y la gente no se mete en aparcamientos, muchas veces llenos y casi siempre caros, para hacer un recado de unos minutos. ¿Lo hará cuando no le quede más remedio, o dejará de venir y adiós centro? Es la pregunta que deberían hacerse ahí arriba. Acabar con la doble fila es un buen propósito. Aplicar como un dogma el principio general, una insensatez. Y llama la atención que se ataque la doble fila en una calle donde no había grandes problemas, mientras sigue sin meterse mano allí donde, por ejemplo, dificulta el paso a los autobuses. Si el bus no furrula, ¿quien dejará el coche en casa? El que no lo tiene, como yo. closadafernandez@yahoo.es