En la antigüedad el nudismo se practicaba en Babilonia, Asiria, Grecia y Roma para aprovechar los efectos beneficiosos de los baños de sol. Los griegos y romanos rendían culto al cuerpo en sus manifestaciones artísticas y practicaban deporte desnudos. Las ciudades tenían espacios públicos reservados para esta práctica. Con el cristianismo desaparecen las expresiones sociales y artísticas relacionadas con la desnudez, pero reaparecerán con el romanticismo mucho más tarde. El movimiento naturista actual nació en Alemania en 1906 cuando un intelectual publica un libro titulado La desnudez. Comienza un movimiento de defensa de los efectos beneficiosos de la exposición del cuerpo desnudo, tanto para el cuerpo como para la mente, la vida al aire libre y la alimentación sana. En 1930 los movimientos naturistas se debilitan por la implantación de los nacionalismos en Europa. En el caso español la manifestación comenzará tras la muerte de Franco, ya que hasta entonces se castigaba duramente. La práctica del naturismo no se encuentra regulada en España, por lo que la mayoría de las playas nudistas lo son simplemente por tradición. Cada ayuntamiento puede imponer una normativa municipal que reglamente el uso de las playas adscritas a su municipio, los casos son reducidos. En Galicia existen unas 57 playas o calas más o menos nudistas de las que sólo 18 están autorizadas. Para que una playa se autorice como nudista es necesario solicitarlo previamente al ayuntamiento al que pertenece y luego señalizarla como tal, aunque esto casi nunca se cumple. Las playas autorizadas suelen ser zonas escondidas que la costumbre y el uso han ido consolidando como nudistas, y en las que los textiles son la excepción. Las autorizaciones suelen ser temporales. En la provincia de Pontevedra las principales playas nudistas son Castiñeira, Abelleira, Canelas, Agueira, Barreiro, en O Grove, Bascuas Barra y Donón en Sanxenxo, Sartaxens y Melide en Bueu y Figueiras y San Martiño en las Islas Cíes. Ahora la disputa de la playa de A Fontaíña abre otra vez las discusines que esta cuestión acarrea desde hace muchos años. Los nudistas desean poder acudir a una playa que se encuentre más cerca de la ciudad de Vigo. Las largas distancias entre el casco urbano y los parajes nudistas no permiten a la mayoría de ellos disfrutar del arenal hasta el fin de semana, suponiendo además el tener que soportar un intenso tráfico.