Testigo directo | En busca de la coalición La dirección socialista, ante el escándalo de la Comunidad de Madrid, conmina a todos sus negociadores de pactos, incluidos los vigueses, a ser generosos y evitar las polémicas
12 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.?l PSOE se debatía ayer entre sus necesidades generales y las locales. La dirección de Ferraz llamó por teléfono a varios lugares de España, entre ellos Vigo, para que se cerrasen cuanto antes los acuerdos de gobierno con otras formaciones. La noticia llegó a altas esferas de la ciudad y concordaba perfectamente con lo sucedido en las últimas horas. Con el Bloque escenificado sus berrinches, llegó el escándalo de los dos diputados socialistas de la Comunidad de Madrid que le dieron la presidencia de la asamblea al PP. A nivel gallego, Touriño y Quintana sellaron el acuerdo global entre PSOE y BNG. Pero aún faltaba la ciudad escaparate: Vigo. A partir de ahí, orden expresa: sentarse a negociar hasta que haga falta. Lo importantes es acabar de una vez y dar el mensaje de estabilidad a los ciudadanos el día de la investidura como alcalde de Ventura Pérez Mariño, que este este mismo sábado. Los seis negociadores del Lisboa repitieron ayer en el Ciudad de Vigo. Barros, Porteiro y Calviño por el PSOE; Toba, Fernández Davila y Acosta por el BNG. Los tres nacionalistas ejercían de anfitriones. Llegaron primero y esperaron en la cafetería de al lado. Los socialistas fueron llegando por turnos: primero María Xosé Porteiro, que casi con toda probabilidad será la portavoz del grupo municipal del PSOE, Miguel Barros después y, con cinco minutos de retraso, Xulio Calviño. Toba se había negado a ir subiendo en ascensor a la habitación 609 («con cero, que ya está bien de bromas», decía alguien) para no ser descortés con el futuro socio que faltaba. El hotel fue un hervidero, pero no por el pacto: la temperatura en Vigo rondaba los 30 grados, los periodistas estaban ya muy quemados por la espera y, para animar la cosa, había reunión paralela de los antiguos jugadores del Celta. La cosa iba para largo, pero iba bien. Es de esperar que no hiciesen falta camas.