En busca de la gamela «coruxeira»

J. Santos CANGAS

VIGO

Reportaje | Reinserción laboral de discapacitados Cinco enfermos mentales asisten a un curso de recuperación de embarcaciones tradicionales que está cofinanciado por la Unión Europea

10 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

La gamela tradicional de la Ría de Vigo, la gamela coruxeira , entró hace años en crisis. De las que quedan, menos de doscientas, la mayoría están fuera de uso. Subsisten algunas como auxiliares de embarcaciones de pesca, preparadas para remo o provistas de fuera-borda, pero en casi ningún caso con el tradicional aparejo de vela. La Federación de Asociacións de Familiares e Enfermos Mentais de Galicia (FEAFES) participa en la ejecución del proyecto Stella, uno de los programas de la iniciativa europea Equal. Contrató a «3dnav Ingeniería», la empresa del ingeniero naval cangués Santiago Pérez González, la realización de un curso de aprendizaje cuyo objetivo es la reintegración social y laboral de personas con problemas de personalidad. El centro de salud seleccionó a cinco esquizofrénicos. Santiago Pérez puso en marcha el proyecto de recuperación y aprovechamiento turístico de embarcaciones tradicionales, que se centra en la gamela típica de la Ría de Vigo, la gamela «coruxeira». Santiago Pérez planteó el desarrollo del curso, de 400 horas de duración, en tres fases. La primera, que ya casi está completa, consiste en realizar un estudio de campo. Monitores y alumnos recorrieron la costa de la Ría de Vigo, la de Aldán y todo el litoral hasta Oia identificando estas gamelas y elaborando fichas de cada una, con su foto y descripción del estado, color, folio, marcas características, playa o puerto en dónde está, etc. Hasta ahora se han fichado 133 gamelas coruxeiras . Santiago Pérez calcula que habrá unas cincuenta más en la zona de Baiona. Las playas con mayor número de estas embarcaciones son Nerga, A Congorza y Canabal, en Cangas; y, en Coruxo, Calsoa y Fontaíña. La segunda fase consiste en la recuperación de una gamela en desuso. Los cursillistas están reparando una de las tres que les donaron en un taller cedido por Manolo «Pilo» al lado de la playa de Canabal.