El artista, que reivindica la figura del intérprete y se considera más perjudicado por la industria que por OT o la piratería, estuvo ayer en Vigo promocionando su nuevo disco
05 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Sergio Dalma (Josep Capdevila Querol, atendiendo a su DNI), regresa a la actualidad musical con su noveno disco, que se llama De otro color y apuesta por la alegría cromática del naranja y los ritmos mediterráneos y bailables sin dejar atrás las baladas con su voz desgarrada que son su sello más personal. -Desde el primer disco siempre he intentado colocar algo de mi cosecha, pero en éste, tal como está el mundo del disco, queríamos arriesgar un poco más, mostrar a un Sergio Dalma con unos registros distintos, con ritmos como la rumba, con pinceladas de música mejicana, algo de dance, y trabajar con gente consagrada como Juanes o Quique Santander y con autores menos conocidos. -¿Lo hace buscando también otro mercado? -Sobre todo por evolucionar. Cuando tienes éxito seguir con esa fórmula es lo fácil. Uno se mantienen vigente, crece con su público y capta público nuevo rodeándose de autores innovadores. -¿Se atrevería como cantautor? -Es que compongo poco y para mí, y tengo la suerte de seguir encontrando gente que escribe cosas preciosas pensando en mí, pero nunca sabes. Desde luego, no reniego de los cantautores. -En su anterior trabajo cambió de imagen, pero ahora está como el Sergio Dalma de siempre... -Es verdad. A veces hay productores que imponen demasiado su criterio y cuando uno tiene ya 39 años y un noveno disco, lo que busca es un productor que tenga un entendimiento total con el artista. En lo musical, hay mucha gente que me dice que este disco le recuerda a aquella etapa de las baladas. -¿Tal como está ahora Eurovisión, repetiría? -Son experiencias irrepetibles. Tengo buenos recuerdos del festival y me ayudó muchísimo. Hay un fenómeno mediático y un resurgir de Eurovisión, pero no tiene mucha trascendencia porque luego la gente se olvida. Ni teniendo detrás OT hemos conseguido buenos resultados. -Sin embargo a usted «Bailar pegados» le dió la vida ¿no? -Es cierto, después de 12 años la gente la sigue recordándola. Creo que fue porque la canción no estaba pensada para ir a Eurovisión. Yo estaba grabando mi disco y a un directivo de la compañía se le ocurrió presentarla. -¿Que le afecta más, OT o los disco piratas? -A mí me afectan los ineptos que hay en las compañías de discos, esto es lo que realmente fastidia a la industria. Ahora todas las discográficas lo achacan a la pirateria. El Gobierno no ayuda, pero las compañías también han hecho cosas graves y se está pagando. Con OT será el propio público el que tarde o temprano se sature. Claro que hay que dar oportunidad a los que empiezan, pero no se puede empezar desde arriba.