Un paseo por el certamen en el que se teme a los espías chinos y se ama la vida sana y natural
30 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.La feria Vigonatura pretende ser el puente que une el estrecho abismo que separa al estrés del relax. Con cinco euros por alma, se accede al epicentro de la vida sana y natural. El certamen que ayer abrió sus puertas en el recinto de Cotogrande, ofrece todo lo inimaginable para lograr el equilibrio mental y la relajación corporal. Del incienso del Tibet al barro del Mar Muerto, del yoga al reiki, de la música envolvente a los sofás ideales para la práctica del sillonball , de las algas gallegas al aloe vera, todo en Vigonatura está pensado para un mundo feliz donde la histeria y el mal humor sería un recuerdo del pasado. Pero paradójicamente, el buen rollito no rueda en todas las esquinas. Los responsables de varios stands sufren de la enfermedad de la desconfianza como mecanismo de autodefensa en un sector amenazado por el fraude y las cámaras ocultas. Algunos, como los guardianes de un puesto de juegos, rozan la histeria cuando creen ver tras un fotógrafo vigués a un espía chino que les copió sus modelos. En otro pasillo, representantes de un milagroso producto venden 30ml. de oxígeno enbotellado a 43 euros el frasco. Hay de todo. Carne ecológica gallega y vegetarianos radicales defensores de los derechos de los animales que regalan folletos en los que se lee: «las personas inteligentes no comen nada que tenga ojos». Vigonatura , como poco, entretiene. En ningún otro lugar puede uno hacerse fotografías del aura de cuerpo entero, asistir a un concierto de cuencos tibetanos, informarse sobre la bioconstrucción, tomarse un mojito aguado por 4 euros, recibir un masaje o llevar a los niños a talleres de juegos y pintura, entre muchas cosas más. Hoy y mañana, es posible.