Cambios y recambios

| ANÍBAL BARBÓN |

VIGO

Tras las merecidas vacaciones de la campaña electoral (aunque yo descansé entre bastidores para no perder un detalle) vuelvo a la carga para ponerles al día de los que se cuece en la rebotica. A saber: Las carambolas de la política están ya preparadas. Falta definir a los saltimbanqui, ponerles nombres y apellidos. De momento, les adelanto el cuadrilátero: El Puerto en esta esquina, Zona Franca enfrente, Diputación a un lado y Xunta al otro. Entre estas cuatro paredes (todas ellas con puerta de entrada y salida) podría haber exceso de circulación a no mucho tardar. Vamos que el verano será calentito se ponga el sol como se ponga. Y si no, al tiempo. ?nos a los que se les viene una avalancha encima y parecen tener los pies metidos en cemento armado (vamos, que ni se inmutan) son los jerifaltes nacionalistas locales. Siguen ellos tan panchos, entre el tira y afloja del pacto de gobierno. Pero no será por que no haya recados paseándose por la alcaldía, el partido y los pasillos del consistorio. No es eso. Es que siguen creyendo que han ganado las elecciones, pese a perderlas. Y más de uno ya le ha puesto nombre y apellidos a la derrota. Lo apellidan como el futuro alcalde, de primero, y el segundo rima con chascarrillo . En la casa socialista... Pues calma tensa y alegría. Sólo algunos (cada vez menos) siguen empeñados en añorar el pasado y recitar lo de las oscuras golondrinas . Dicen por las alturas que no les preocupan y que se caerán de maduros. Lo único cierto es que la gestora no tiene marcha atrás y que Ventura tendrá la última palabra del pacto, aunque promete escuchar consejos.