Castrillo exige un trato igualitario a Mariño y advierte que no admitirán «prepotencia e falta de respeto» Los nacionalistas quieren la mitad del presupuesto para sus áreas y rechazan un gerente
27 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.La historia se repite. En 1999 el BNG logró la alcaldía con ocho concejales y el PSOE, con siete, se las hizo pasar canutas para alcanzar un pacto de gobierno. Ayer se instaló en muchos la sensación de déjà vu. Sólo que los papeles se han invertido: ahora son los nacionalistas los que le dan calabazas a las propuestas del virtual alcalde socialista. Castrillo y Mariño celebraron su primera entrevista tras el 25-M a petición del segundo. El alcalde en funciones del Bloque rechazó de plano las primeras propuestas que le han llegado. No quiere un gobierno presidencialista en el que la gestión de las concejalías sea compartida y coordinada por un gerente. «Para gobernar esta cidade fan falta dous partidos», dijo Castrillo, quien calificó de «esafortunadas e un mal comezo» las declaraciones en las que el PSOE plantea su modelo de gobierno. Y precisó que esa queja se la hizo llegar a Ventura Pérez Mariño en la entrevista que ambos mantuvieron. «Ecuanimidade» El abogado y virtual alcalde tras las elecciones aseguró que no se ha planteado todavía ningún modelo concreto. Tras ver a Castrillo, manifestó que le había hecho llegar la propuesta de crear una comisión mixta negociadora. El cabeza de lista del PSOE dejará el peso de las conversaciones en manos de Miguel Barros, pero anunció que quiere discreción hasta que se logre un acuerdo y se lo den a conocer a la ciudadanía. Para Castrillo, «cae de caixón» que el reparto de poder tiene que darse en «condicións de ecuanimidade». Desde ese posicionamiento, dejó entrever que no se lo va a poner nada fácil a los socialistas: «Escoitaremos a proposta que nos teñen que facer o partido ó que lle corresponde a alcaldía e a discutiremos». Algunos dirigentes del BNG vigués ya han anunciado en privado que, de entrada, exigirán lo mismo que ellos le dieron al PSOE hace cuatro años. Esto pasa por un reparto más o menos equilibrado del presupuesto para las concejalías que lleve cada partido. Sobre esa distribución de áreas, todavía no se han dado los primeros pasos. Lo único que claro es que la figura de Santiago Domínguez para Deportes parece indiscutible. Por lo demás no se descarta nada, ni siquiera la posibilidad de que la gestión del Urbanismo, que en 1999 desató una auténtica guerra y complicó el acuerdo final, sea compartida. Análisis En las filas nacionalistas tampoco hay buenas palabras, por el momento, para Ventura Pérez Mariño. En privado se asegura que no puede pretender un acuerdo amable por ser independiente y nuevo en las lides políticas. En este sentido, tanto el Bloque como el Partido Socialista están a la espera de lo que digan las direcciones gallegas de sus partidos sobre los pactos. Los nacionalistas harán el próximo sábado su primer análisis de los resultados.