La cabeza de lista del PP pasa del «Corina Porro te vamos a fumar» al «Corina te vamos a votar» en doce horas
21 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.? En el tramo final todo cuenta y todo suma. Y sino que se lo pregunten a las empresas de autobuses de la comarca que están haciendo su agosto en pleno mayo. Ayer decenas de estos vehículos desplazaron a cerca de 2.000 personas hasta el recinto ferial de Cotogrande para ver y escuchar a Corina Porro. El trasiego de buses había tenido ya el martes en As Travesas con Aznar su otro punto alto. Porro llegó de blanco y una hora tarde, como en las bodas. Las mesas puestas, los invitados sentados, moviendo con los abanicos un aire caliente y cargado de aroma a empanada, medias lunas y Fanta de naranja colocadas en mesas sin fin para premiar a los desplazados. Y es que la tercera edad es exigente y hoy ya no se mueve sin banquete, viaje y baile. Y además hacen bien. Escucharon a Porro hablar de Ventura, mal claro; de la atribuida falta de conocimiento del aspirante de los socialistas; de la prometida por la candidata eliminación del recibo de la basura; de la gratuidad del «vitrasa» para algunos jubilados; de residencias (digo yo que eso será como mentar la bicha para un anciano), y del voluntariado. Pero lo más esperado, con todo el respeto para los congregados, fue el himno final, el que unía a los integrantes de la candidatura en el estrado y representaba el disparo de salida para que el público tomará el sentido contrario y, con orden pero sin ceder un centímetro, se posicionaran ante las mesas para dar cuenta del recado. Estreno de Coello El silencio y el murmullo de miles de ansiosas mandíbulas se adueñó de Ifevi, mientras Corina Porro saludaba a los menos hambrientos y a los más entregados con la misma sonrisa de los carteles, imposible de borrar ni con pintura, como dijo en su estreno como mitinero el número nueve, Antonio Coello. El ex delegado de la Xunta se comió el atril y al público con un discurso populista y tal ardor que no dudó en sacarse la chaqueta para aplaudir hasta sus propias palabras y su fe en la mayoría absoluta. El baño de masas, a las que Porro llegó a decir que ya está bien de tanta caca de perro en las calles, estuvo precedido de otro baño con más de cien ATS ex compañeras de profesión de la candidata. Cuentan que ese baño fue intenso, como el que se dio Porro con las mujeres que ensobran las papeletas en el PP y a las que dedicó la hora que acumuló de retraso en Cotogrande, donde el baile ayudó a digerir los canapés, pensar algo en lo escuchado y borrar el «Corina te vamos a fumar» dedicado el martes en la calle por sus «enemigos».