Corina pone una vela a la Virgen de Fátima

VIGO

La candidata del PP compagina trabajo y devoción, además de sufrir la ira de una alterada simpatizante de Nunca Máis

13 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

?orina Porro siempre va a misa de Fátima y ayer no fue la excepción. Uno de los secretos de esta virgen hace referencia a la necesidad de cumplir penitencia por las terribles calamidades que nos amenazan. Cualquiera podría pensar que lo de Castrillo no es para tanto. La candidata del PP sigue adelante pese a las encuestas. La capacidad de trabajo es una de sus mayores virtudes. Encuentra tiempo para todo: celebrar reuniones, acudir a mercados, atender a los medios e incluso no perderse una tradicional procesión. No en vano la iglesia de Fátima pasa por ser la más conservadora de Vigo. «Tiene usted toda la razón, señora», le había dicho por la mañana a una vecina de O Calvario que se quejaba de las obras. Un voto más. La aspirante a alcaldesa se plantó en el tramo de Urzaiz humanizado por el PSOE (Uxío González) y publicitado por el BNG, para decir que se trata del mejor ejemplo de las lamentables improvisaciones del gobierno local. Peatonalizaciones sí, pero cuando haya un plan integral de tráfico alternativo, le explicó a los periodistas presentes. O Calvario no fue tanto calvario, a tenor de la simpatía con que acogieron a Porro los vendedores y sobre todo las vendedoras del mercado. Eso sí, antes de entrar tuvo que hacer frente a una ciudadana con pins de Non á Guerra y Nunca Máis un tanto alterada. Hay situaciones que definen por sí solas el ambiente de crispación de esta campaña. «¿Por que difunden vostedes noticias falsas?», reprochó la mujer a la dirigente del PP. Se refería a la denuncia que hicieron los populares un día antes por un correo electrónico repartido en la Universidad que llamaba a reventar los actos de Rajoy, Fraga y Aznar. Corina intentó darle una copia y explicarse. Apenas pudo articular palabra. «¡Estamos en Galicia, a min fáleme no noso idioma!», le increpó la vecina nacionalista, a la que, visto el talante, la ex conselleira prefirió ignorar sin más. La candidata saludó a unos gitanos que la recordaban con cariño de su etapa de concejala y se metió en el mercado. El equipo que la acompañaba iba cargado de bolsas con mecheros, piruletas, bolígrafos, caramelos y, claro, folletos electorales. «¡Máis papeletas e menos piruletas!», dijo un hombre de mediana edad que, sin parecer votante del PP, estaba encantado con el reparto de obsequios. «¡Alcaldesa!», exclamó un ama de casa que hacía la compra. Y Corina le dedicó la mejor de sus sonrisas. «Yo voto al BNG», se excusó otro joven. Y la candidata le tranquilizó, al tiempo que le daba una papeleta porque nunca se sabe. Y así hasta que se pone el sol, de aquí al 23 de mayo. Los mal pensados dirán que la candidata le puso una vela a Fátima porque lo ve crudo. Pero no. Ayer simplemente cumplió una cita anual. Que nadie le busque las cosquillas el día 22. Es santa Rita, abogada de lo imposible.