«Só un cego, xordo e mudo pode ignorar que Vigo xa non é igual que hai catro anos», mantiene el aspirante a la reelección
10 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.?l maestro Castrillo se reencontró con las aulas. Fue en el instituto de Teis, a las seis de la tarde. Ante poco más de medio centenar de vecinos y con una de las corbatas post-1999, el candidato del BNG habló de lo mucho que ha cambiado la ciudad en este mandato. «Vigo non é igual que hai catro anos», dijo. Y a renglón seguido advirtió que sólo alguien ciego, sordo o mudo puede ignorar tal verdad. El aspirante a la reelección apeló al público para que conviniese con él en que la ciudad ha comenzado a «remontar un marasmo» llamado PP. Lo dijo en un barrio en el que, como reconoció su concejal y compañero de mitin Santiago Domínguez, todavía queda mucho por hacer. Es el Teis con nuevas playas, pero también el de la empacadora (¿recuerdan?); el Teis que disfruta de una piscina y el que sigue partido por la autopista y el tren. Los nacionalistas aseguran que guardan en el cajón muchos proyectos, como el parque de Campsa, la ETEA, peatonalizaciones... Castrillo parece sobrado. Se le ve seguro de obtener una «mayoría suficiente». Traducción: mayor distanciamiento del PSOE aunque gobernando con sus votos. Ese optimismo impregnó también la reunión de la mañana con el resto de candidatos del BNG en la comarca. En un hotel reeditó su compromiso de crear el Área Metropolitana. Castrillo quiere poner en marcha un billete único para el transporte en la franja que va de Cangas a Salvaterra y, además, un consorcio para hacer promoción turística entre todos los ayuntamientos. El actual alcalde tiene claro que en Vigo «pódese vivir moi bien». Es la lección que quiso impartir ayer y que repetirá mucho en los próximos días. Su lema de campaña reza: «Vigo vai a máis». Corto y contundente, como aquel «España va bien».