Esperando «algo máis»

La Voz

VIGO

El espectáculo de los Max brilló en el escenario pero entre los invitados que no estaban nominados, había más políticos que artistas

06 may 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

La gran fiesta de los Max en Vigo terminó pareciéndose más a un congreso de partidos políticos que a un encuentro de artistas. Había más concejales, diputados, sindicalistas, profesores y parlamentarios, que actores y profesionales del teatro. Del PP, sólo uno, el que está en todas: Jacinto Lareo. El desfile de celebridades se quedó escaso, y es que o recuperan el Estudio 1, o no hay quien sepa quién es quién en el mundo del teatro, ese gran desconocido. No se dejaron el sueldo en vestuario los asistentes, porque brilló poco la indumentaria de los que se pasearon por la alfombra roja. De entre los premiados, Maru Valdivieso y Rafael Amargo pusieron la nota fashion al asunto. De las invitadas, Silvia Superstar, como siempre, dejó a los de fuera pasados de moda. El más original, el director artístico del evento, Ramón Oller, con una camisa en cuya espalda se podía leer: Angry, young & poor (enfadado, joven y pobre). No hay entrega de premios que no termine siendo un tostón. A veces, ni Whoopi Goldberg, ni la Sardá, ni siquiera Sergio Pazos, monísima y simpatiquísima vestida como Ana Botella los días de fiesta, consiguen que el público bostece con tanto agradecimiento a la humanidad. En las butacas, los invitados sólo se podían mover en las pausas, que fueron aprovechadas para inusitadas visitas a la sala de prensa, donde había pinchitos. Medio Vigo se quedó de piedra cuando ya llevaban casi media hora de gala y en la tele local que la retransmitía sólo se veían vídeos musicales y después, en una de las pausas, un documental sobre la vida de Wally Simpson. Mientras el alcalde sonreía a diestro y siniestro, los actores vigueses protestaban en silencio con una pegata nueva: ¡Teatro municipal xa! Pues eso.