A un mes para que acabe la veda, la angula continúa sin aparecer

VIGO

Desde que en noviembre se abrió la temporada no ha habido capturas importantes en el Miño Los pescadores temen que la falta de crías afecte a la continuidad de la anguila

19 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

? Cuando queda poco más de un mes para que termine la temporada, la angula casi no ha hecho acto de presencia en el Miño. Así lo confirmó ayer el presidente de la cooperativa del pescadores del Miño, Fernando Ferreira, quien explicó que esta anómala situación puede deberse a que realmente no haya producto o a que no se pueda capturar porque el río tiene demasiado caudal. Y es que, desde que el pasado mes de noviembre se abrió la veda, los pescadores del Miño no levantan cabeza. En la primera luna nueva no hubo capturas mientras que el año pasado tenían una media de 15 kilos por embarcación. En la de diciembre parecía haberse remontado ligeramente la mala racha. Sin embargo, los resultados de los últimos tres meses, en los que sólo algunos pescadores consiguieron alcanzar el kilo tras los siete días que dura cada luna hablan por sí solos. Los pescadores alertan de que la falta de angula evidencia una «situación gravísima» que también está poniendo en jaque la continuidad de la anguila. Por ello, proponen algunas medidas alternativas como descansos semanales y un control exhaustivo sobre las artes que se emplean y que, según el sector, estarían dañando una posible repoblación. Avisan del importante impacto de la contaminación y recuerdan que la anguila precisa de un gran ciclo, de 14 años, para alcanzar la maduración sexual por lo que «si ya no hay crías y a las que hay, no se las deja crecer, tampoco habrá después anguilas». Por otra parte, sugieren que se abran vedas que posibiliten capturar especies alternativas. Denominación Pero los problemas del sector no acaban aquí, ya que, según Fernando Ferreira, al igual que ha pasado con la lamprea, ante la falta de producto gallego, se está poniendo a la venta angula extranjera importada de países como Francia y Marruecos. Lo que en principio parece lógico no lo es tanto, ya que al consumidor no se le dice de dónde proviene e incluso en algunos casos, según denuncian, se vende bajo la denominación de miñota. Los pescadores urgen una Denominación de Origen ya que, si bien no discuten la calidad del producto extranjero ni que continúe entrando, sí exigen que se aclare la procedencia para que los consumidores puedan elegir libremente y no haya una «guerra de precios» desleal.