Una relación de pasiones y odios

VIGO

ÓSCAR VÁZQUEZ

Pleitesía pública y un mal disimulado rechazo en privado marcaron las conexiones del PP vigués con Cuíña, apoyado sin complejos en varios municipios rurales

17 ene 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

El cuiñismo existe, y como toda corriente política, personal o filosófica, propicia adhesiones y rechazos. Ni unas ni otros se significaron espectacularmente en Vigo y su comarca hacia Xosé Cuíña a lo largo de la trayectoria del ahora ex conselleiro. Pero como en el resto de Galicia, la división en torno a su modo de hacer política aquí también podría dividirse bajo el símbolo de los del birrete y los de la boina. Entre los primeros, fundamentalmente de ciudad, no compartían mayoritariamente las maneras del responsable de Obras Públicas, mientras en municipios pequeños y medianos le rendían el apoyo más incondicional e incluso le dedicaron parques como en Crecente su alcalde, García-Luengo. En todo caso la relación con Cuíña fue cambiante para la mayoría de los cargos del PP de la zona de Vigo que con él se cruzaron. Entre los que siempre le mostraron su apoyo y no poca adoración, incluso, se significaron durante toda la carrera de Cuíña o gran parte de ella el ex alcalde de Mos, Justo González Ballesta, uno de sus asesores; el regidor de Cangas, José Enrique Sotelo, como también el resto de responsables del partido en O Morrazo (comarca que el destituído conselleiro se empeñó personalmente en recuperar para el PP); el ex alcalde de Pazos de Borbén y ex líder popular de Redondela, Manuel Conde; o el primer edil de O Porriño, José Manuel Barros, éstos dos últimos incluidos en lo que en su día se denominó sindicato de alcaldes . Manuel Abeledo, presidente de la Diputación, fue siempre el máximo exponente de ese cuiñismo, abrazado antes o después también por César Mera, sucesor de Cuíña en el órganismo provincial; más recientemente por la ex edil viguesa Maite Fernández o el ex parlamentario Rodríguez de Pablos. Horacio Gómez, fichaje personal de Cuíña también llegó a integrar los círculos del de Lalín, su mentor en política, como al principio le ocurrió al propio Rafael Louzán y por fases al tudense Díz Guedes. Enfrente al ex conselleiro ahora la lista se agranda cada vez más. López Veiga, Corina Porro, Manuel Pérez, Julio Pedrosa, José Castro, Capón, y como no, Ana Pastor y Mariano Rajoy, engrosan parte de un semioculto o manifiesto anticuiñismo, el movimiento que, según su Cuiña entre otras cosas velaba por Vigo.