Gritos de GEA y pancartas del comité

VIGO

Ó. V.

Ex trabajadores de Álvarez increparon a los ediles por embargar a compañeros que no han pagado impuestos; los sindicatos censuraron en silencio al «goberno de progreso»

14 ene 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

« Cacos con corbata », « corruptos » y otras lindezas por el estilo se escucharon en el salón cuando el alcalde decidió levantar la sesión. La ira del grupo de ex trabajadores de Álvarez presente dejaba fuera a Manuel Soto, promotor de la moción aprobada tiempo atrás por la que se aceptaba una moratoria para antiguos empleados de GEA en situación difícil. Según explicaba uno de ellos en tono exaltado, «aprobaron la moción y ahora el Concello está empezando a dictar embargos». Sorprendentemente, optaron por gritar al acabar la sesión pero permitieron que el pleno se desarrollara casi con normalidad. Una normalidad, eso sí, a la viguesa: esto es, con la mitad de la sala ocupada por delegados sindicales portando carteles con el lema «goberno de progreso, dereitos en retroceso», un vecino encartelado que quiere que le arreglen su calle y lleva meses en la protesta y el otro lado los de GEA. En el plano sindical fue posible ver codo con codo a miembros de los cuatro sindicatos con presencia en el Concello pese a sus querellas internas. Al no producirse gritos el alcalde hizo como que no veía nada y los concejales pudieron hablar sin problemas. A partir de ahora y en los cuatro meses que quedan de mandato los discrepantes lo van a tener menos sencillo. De una parte, pocos asuntos de relevancia volverán al pleno; de otra, la campaña electoral resta importancia a este tipo de actuaciones. Lo que sí resulta evidente es que las protestas han sido habituales en el mandato de Lois Castrillo aunque sin alcanzar los niveles de tensión que padecieron Carlos Príncipe (Guixar) o Manuel Pérez, a quien el comité reventó una sesión que quería celebrar a puerta cerrada por el expeditivo método de echar abajo las puertas. Ayer eso no pasó.