Tras haber obtenido el premio Maketón a la mejor maqueta viguesa del pasado año, Ectoplasma afronta el 2003 con el reto de encontrar una discográfica que plasme su primer trabajo
09 ene 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Junto a Javier Santirso, Saúl Puga y David Rodríguez, Nicolás Pastoriza inició en marzo de 2002 su enésimo proyecto musical. -Supongo que le gustó el premio del Maketón. -Los reconocimientos siempre están bien, pero lo más divertido es volver a moverte en este trapicheo de maquetas, que es el formato más esencial. Siempre me he tomado la música como un constante inicio y mis aspiraciones se sacian con la composición de canciones y luego que sean escuchadas y gusten. -Pero están moviéndose entre las discográficas. -Sí, también es algo que ya me suena por mi experiencia con otras bandas. Lo más bonito que tiene este mundo es tener la libertad de volver a empezar cuantas veces quieras. Pablo Iglesias, nuestro productor, es el encargado de mover la maqueta por las discográficas. -¿Y que posibilidades ve de poder grabar? -Las mismas que tuvieron mis anteriores trabajos, pero este grupo me gusta más. -¿Por qué? -Por ser el último y porque es el que se parece más a mi idea sobre la música. -En esta nueva maqueta, ¿hay diferencias importantes respecto a la primera? -En cuanto a la producción, se ve un trabajo más en equipo con Pablo Iglesias. Sobre las canciones, todo el mundo sabe que mis influencias parten de la corriente iniciada por The Kinks, pero también me gusta Calamaro o Fangoria. -¿Cómo ve al grupo tras el primer año de vida? -Todo fluye mucho mejor tras un año de rodaje. Cada uno sabe lo que tiene que hacer y sólo me queda lamentar no haberles conocido antes. -¿Qué le ha empujado a integrarse en el colectivo Burla Negra? -Galicia está viviendo lo más parecido a una película de invasión de extraterrestres. Ves a la gente recogiendo chapapote con medios precarios, luchando con una criatura que ha surgido de las profundidades y el gobierno niega todo conocimiento. Comparto lo que dijo Julián Hernández al comparar la situación con una guerra en la que los músicos deben entretener a la tropa, como Marta Sánchez.