Las playas de Cantareira y Figueiras se impregnan de toneladas de chapapote, para desesperación de los marineros y voluntarios que trabajan de forma incansable en mar y tierra
06 dic 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Si algunos políticos viesen a los marineros de O Morrazo jugarse la vida en gamelas azotadas por el viento, recogiendo el fuel con las manos y los cubos, no dudarían en llevar el patronato del Parque Nacional Illas Atlánticas a Cangas. Allí estaban ayer, bramando por la falta de medios sofisticados en el mar, donde hay que recoger el fuel. Porque cuando la mierda toca tierra, sólo queda limpiarla con resignación. El marisqueo, sea como fuere, ya se ha ido al traste. Son las nueve de la mañana. La playa de Figueiras, más conocida como la de Los Alemanes, ha amanecido cubierta completamente de chapapote. Cuando los voluntarios la dejaron anoche, la arena estaba prácticamente limpia. Pero el viento trajo dos manchas grandes a última hora. No hay derecho, brama una joven bióloga en paro. «Esto es terrible, da una pena inmensa», dice Javier Cano. Es el coordinador del operativo que ha montado el organismo Parques Nacionales. Viene de Sierra Nevada. En su momento participó en las labores de limpieza de Aznalcóllar. Surge la pregunta obligada y de imposible respuesta: A su juicio, ¿qué es peor? «De verdad que no es comparable, porque son espacios muy distintos anque hay que tener en cuenta que allí no llegó a entrar en el parque de Doñana», reconoce. Ha venido con gente de los parques de Ordesa, Navalcarnero, Cabañeros, las Tablas de Daimiel, Doñana... «En principio nuestro turno viene para quedarse una semana, pero ya veremos porque es probable que tengamos que volver». Las rocas están más negras que el carbón en esa franja que los marineros de Cangas llaman O Peito. Es la que va de Punta Cabalo al monolito de homenaje a Franco, que alguien pensó alguna vez en dinamitar y no se hizo. Igualito que con el maldito Prestige . «Se jodió la temporada del percebe», dice Juan, que viene de Redondela y ha faenado mucho la zona. Así es, se fastidió la joya del recién estrenado parque nacional. Y casi todos se temen que por bastantes años.