La Capilla del parador nacional Conde de Gondomar de Baiona acoge esta tarde un exclusivo concierto que dará comienzo a las 20.30 horas
19 ago 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Pasión por el piano. Esta es la clave que el maestro brasileño Luiz de Moura pretende transmitir en cada uno de sus recitales, en cada una de sus clases. Es por ello que goza de un sorprendente carisma entre los alumnos de las más diversas naciones, que por tercer año lo siguen hasta Baiona para asistir a su semana de clases magistrales. Como hizo en su día la popular gaiteira Cristina Pato, con quien de Moura sigue en contacto. Preguntado por lo que piensa sobre la música de verano, recurre a la diplomacia para significarla como «hecha para entretenerse». Pero libera una profunda crítica cuando habla de su «excesiva comercialización, negativa en cualquier ámbito». - ¿Cómo se vive el piano en estas tierras gallegas? - Galicia posee un folclore muy antiguo, que imprime una musicalidad innata a la gente gallega. Pero la educación musical es bastante reciente, así que con cursos como éste quiero abrir las puertas de la música internacional a mis alumnos de aquí. Creo con fuerza en sus posibilidades dentro de una globalización necesaria, pero que impone una gran competencia profesional. - ¿Qué es lo que prioriza en las clases que está impartiendo estos días en Baiona? - Lo más importante siempre es la música, y comprender la estética y la ética que cada compositor deposita en su obra. El alumno debe servir a la música con suma entrega, debe huir de la interpretación mecánica. Además de tocar hay que sentir - ¿Y cuándo es usted quien se pone al piano? - Antes de tocar, intento estar en contacto con la música que internalizo en mí. Además, siento una interacción muy fuerte con el público, y esto me excita, me anima. Cuando estoy ante el piano, me olvido de todo lo que está fuera de mi música. Cuando algo se hace con sentimiento se entrega uno a ello por completo. - ¿Se requiere alguna condición específica para poder tocar el piano? - Está probado científicamente que interpretar obras de música clásica es una de las actividades más complejas que puede realizar el ser humano, porque exige la participación de los dos hemisferios cerebrales. Ha de añadirse la voluntad del pianista para conseguir años de dedicación, probando ambientes y públicos distintos. - ¿Qué futuro le espera a la música clásica? - Pienso que la gente necesita asistir a conciertos a pequeña escala, en los que pueda sentir cercano al intérprete. Se debe llevar la música clásica a pueblos y villas y aprovechar las propiedades curativas que esta música ha demostrado. Todo se aprende, también se aprende a escuchar.