La citación ante el Supremo le llega a Agustín Arca meses después de su vuelta a la actividad política tras su pacto con Manuel Soto para ocupar el segundo puesto en la lista de Progresistas Vigueses en las municipales del 2003. Explica que su participación en el proyecto fue mínima pese a formar parte de aquel gobierno. «Siendo titular de Gestión Urbanística (lo fuí poco tiempo, me parece que menos de un año) tuve la iniciativa de resolver un asunto que llevaba décadas paralizado. Hablé con personas a las que conocía y a las que considero buenos gestores en asuntos inmobiliarios y les animé a que participaran, a que entraran en esa calle». Acepta que le presentó a Carlos Príncipe a Sanlés, «un gran gestor», quien después se convertiría en uno de los máximos responsables privados de la operación. «Pero al poco tiempo dejé el departamento de urbanismo y ya no participé más en este expediente». No se queja de que Carlos Príncipe le haya implicado en su declaración, algo que sí hace Pablo Comesaña. «Hay políticos que están acabados por completo, con los que ni siquiera su partido cuenta, y que se dedican a hacer daño por hacer daño. Alguno de ellos no ha sabido dar el do de pecho que le correspondía por ser el máximo responsable de aquel gobierno».